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LA POSGUERRA DE IRAK | Los secuestros

La resistencia redobla la captura de extranjeros

La autopista que une Ammán con Bagdad se convierte en el escenario de los secuestradores

Al menos 27 ciudadanos extranjeros se encuentran ilocalizables en Irak, y existen fundadas sospechas de que la mayoría están secuestrados. Igual que la carretera del aeropuerto en el Beirut de los años ochenta, la autovía que une la frontera jordana con Bagdad se ha convertido en un coto de caza para los secuestradores. Once rusos que trabajaban para una compañía energética fueron secuestrados anoche en Bagdad. Dos periodistas de la televisión checa fueron capturados el domingo cuando intentaban dar un rodeo saliendo por el norte de Bagdad, aunque la noticia no se conoció hasta ayer, horas después de que se cumpliera el plazo dado por sus captores para la ejecución de un japonés.

Los insurgentes esperan que los rehenes les ayuden a forzar la salida de las tropas ocupantes de Irak. Los checos son los últimos de una lista confusa, pero que no deja de crecer desde que a mediados de la semana pasada se confirmaran los primeros secuestros. Poco antes de que se conociera su caso, el comandante jefe de las fuerzas de la Coalición, el general estadounidense Ricardo Sánchez, anunció en una videoconferencia con los informadores que cubren el Pentágono que dos soldados norteamericanos y siete empleados de KBR (una filial de Halliburton) se encuentran en paradero desconocido. Su desaparición se produjo el viernes después de un ataque a un convoy en Abu Gharib, a medio camino entre Bagdad y Faluya.

El general precisó que no podía asegurar si los soldados y los siete conductores de esa empresa de abastecimientos estaban aún con vida o si habían sido capturados. Un fotógrafo de Reuters, que llegó al lugar del incidente poco después, vio nueve cuerpos, varios de ellos completamente calcinados. Sin embargo, uno de los siete ha sido reconocido por KBR como Thomas Hamill, el civil que aparece en un vídeo difundido por varias cadenas de televisión el sábado.

Con acento sureño, el hombre explica que los insurgentes atacaron el convoy en el que viajaba y le cogieron prisionero. Está sentado en la parte de atrás de un coche que pasa junto a un camión en llamas. Un portavoz estadounidense admitió horas después de que se mostrara su imagen que varios civiles y dos soldados se hallaban en paradero desconocido tras el ataque el viernes a una de sus caravanas en el oeste de Bagdad. Sin embargo no se había vuelto a hablar de ellos, hasta la confirmación de ayer por Sánchez. El mando estadounindese reconoció también la muerte de tres soldados en Bagdad, quienes fallecieron el domingo.

Los reporteros checos fueron identificados por su cadena como Michal Kubal y Petr Klima. "Fueron secuestrados el domingo hacia las once de la mañana por unos hombres armados en Tayi cuando se dirigían hacia Ammán", declaró el propietario de la compañía de taxis Al Wafed. Al parecer, los secuestradores habían establecido un falso control policial y una vez que el vehículo paró, se hicieron con los dos checos y con sus equipajes. Según el relato del dueño de la empresa, los desconocidos vendaron los ojos del conductor y le tuvieron retenido hasta las ocho de la tarde. El embajador checo no confirmó el secuestro, pero confirmó que lo estaban investigando. La radio checa CRo también expresó ayer preocupación por su enviado, Vit Pohanka, del que no tenía noticias desde que cogiera un taxi para Ammán el día anterior.

La República Checa forma parte de la Coalición cuyas fuerzas dirige Sánchez, pero su presencia en territorio iraquí se limita a 80 miembros de la policía militar para entrenar a los agentes de los nuevos cuerpos de seguridad. El pasado 31 de marzo, el jefe del contingente checo, Jiri Neubauer, anunció que sus hombres habían instruido a 1.200 policías iraquíes desde fines del año 2003. Más sorprendente es el secuestro de los siete obreros chinos capturados en la madrugada de ayer cerca de Faluya cuando se dirigían a Bagdad en un taxi. El Gobierno de Pekín se opuso a la guerra de Irak y no tiene ni tropas ni policías en este país. En Bagdad existe la convicción de que los chinos han sido confundidos con japoneses. Anoche fueron puestos en libertad según aseguró la agencia de noticias china Xinhua.

Un grupo autodenominado Brigadas de los Muyahidín tiene en su poder desde el jueves a dos cooperantes y un fotógrafo japoneses a los que amenaza con matar si Tokio no retira sus tropas de Irak. A través de un iraquí que se presenta como mediador en el caso, el grupo había amenazado con matar a uno de ellos ayer a las cinco de la tarde (dos horas menos en la España peninsular) y hacer lo propio con los otros dos en intervalos de 12 horas. El plazo pasó sin que se tuviera noticias de su destino. Mientras tanto el Gobierno de Canadá seguía tratando de negociar la suerte de uno de sus ciudadanos, retenido por unos llamados Partidarios de la Religión (Ansar el Din) que le consideran un espía israelí por ser de origen palestino. Otro palestino residente en Israel está también en manos de ese grupo. La peligrosidad de la carretera a Ammán retrasó el viaje de regreso a Madrid de Javier Couso, hermano del camarógrafo de Tele 5 José Couso muerto en Bagdad el año pasado. Javier, junto a dos amigas de la familia, se había trasladado a Bagdad para homenajear a su hermano y dar las gracias a los médicos que le atendieron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de abril de 2004