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NUEVA ETAPA EN LA POLÍTICA EXTERIOR

Francia y Alemania apoyan el retorno de España al centro de la construcción europea

Zapatero desea restablecer las relaciones bilaterales y aprobar en junio la Constitución europea

El presidente francés, Jacques Chirac, y el canciller alemán, Gerhard Schröder, celebraron ayer ante el presidente in pectore del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el triunfo del PSOE en las elecciones del 14 de marzo porque va a facilitar tanto la recomposición de las relaciones bilaterales, deterioradas durante los mandatos de José María Aznar, y a impulsar definitivamente la construcción europea. Con la esperanza creciente de que la primera constitución continental se apruebe en junio, los dos mandatarios aseguraron que cooperarán para que España vuelva al centro de ese proceso.

"Hay que acabar con la división de la vieja y la nueva Europa. Hay sólo una Europa que es la del futuro", les dijo Zapatero, aludiendo a la dicotomía trazada durante la invasión de Irak por el secretario de Estado de EE UU, Donald Rumsfeld, y retomada por Aznar con la pretensión de liderar el bloque de nuevos socios del Este más afín a los planteamientos estratégicos de Washington. El líder del PSOE expresó, además, su determinación de defender los intereses españoles en el seno de la UE y su convicción de que se puede avanzar en el proceso europeo sin que España pierda poder ni influencia sobre la Unión.

Miguel Ángel Moratinos, el diplomático señalado como próximo ministro de Exteriores por el futuro presidente del Gobierno expuso en estos términos las reuniones que ayer mantuvo Zapatero con los líderes del eje París-Berlín, de las que destacó su "ambiente extremadamente cordial, de enorme amistad y voluntad de trabajar juntos".

Según Moratinos, único relator de estos encuentros, ya que los líderes declinaron hacer declaraciones para no quitar protagonismo al funeral de las víctimas del 11-M que motivaba su visita a Madrid, Alemania cree que el triunfo electoral del PSOE representa un acicate para la construcción europea y ha vuelto a colocar a España en el corazón de la ciudadanía de la UE.

También el primer ministro británico, Tony Blair, transmitió por la mañana a Zapatero, según la misma fuente, su impresión de que los líderes europeos, según le indican los contactos que mantiene habitualmente, tienen la voluntad de aprovechar el impulso del trágico atentado de Madrid y del cambio de Gobierno en España para cerrar el debate sobre la Constitución, con toda probabilidad antes de que, en julio, concluya la presidencia irlandesa de la UE.

Recuperar posiciones

Comparte la misma previsión Jacques Chirac, que otorga "grandes probabilidades" de éxito al semestre irlandés y se comprometió a cooperar para que España esté presente en todas las decisiones fundamentales de la construcción europea.

Zapatero, por su parte, prometió evitar crispaciones, como las que han abundado bajo el mandato de Aznar, y esforzarse por llegar a un acuerdo sobre el tema constitucional. Pero precisó que los buenos acuerdos multilaterales consiguen que los intereses de todos los países salgan reforzados y que, desde luego, él defenderá los de España.

El presidente electo expresó el deseo de que, tras los episodios de enfrentamiento protagonizados por su predecesor, España recupere el papel central europeo que tuvo en etapas anteriores, e hizo votos porque se avance especialmente en las políticas comunes de exterior, seguridad y defensa. El canciller alemán le señaló por su parte a Zapatero que, cuando está próxima a concluir su etapa de ayudas regionales y otros fondos de desarrollo, para los que, precisó Moratinos, prometió un cese gradual y escalonado, España debería centrar su contribución a Europa en campos como la investigación o la enseñanza. Schröder animó, además, a su interlocutor español a luchar por "recuperar la ilusión europea" y a esforzarse por explicar a la población un ejercicio tan difícil y aparentemente ajeno como es el de la elaboración de una Constitución supranacional.

Tras su entrevista con el canciller alemán, Zapatero se trasladó a la embajada de Portugal, donde se reunió con el presidente Jorge Sampaio.

Los Gobiernos de González

La buena sintonía entre franceses, alemanes y británicos, que prácticamente parecen haber asumido la prolongación a Londres del eje básico de Europa, y la flexibilización de la posición de Polonia, que no puede afrontar el quedar aislada tras la pérdida de su gran aliado, Aznar, cuando España se abre al sistema decisorio que propugnan Francia y Alemania, indica con claridad que el compromiso está próximo. Pero la Constitución continental tampoco queda a la vuelta de la esquina. Habrá que esperar a que pasen las elecciones europeas, y el riesgo de que los franceses culpen a Chirac de dar más poder a Alemania, para llegar a una decisión. Nunca antes de mediados de junio.

El vuelco electoral español también ha sido bien acogido bajo una perspectiva bilateral en París y Berlín, según se deduce de las reuniones de ayer. Siempre según Moratinos, Zapatero y Chirac hablaron de "volver a tener" la relación privilegiada de otros tiempos en todos los campos de la cooperación bilateral e internacional. El diplomático dio incluso cuenta del deseo común de recuperar entre Francia y España una relación como la que existía en tiempos de los gobiernos de Felipe González.

Chirac expresó ayer la voluntad de Francia de "desarrollar una relación muy, muy estrecha" con España que incluya una compenetración "aún mayor de la existente en la lucha antiterrorista", confirman fuentes diplomáticas francesas. Por su parte, Schröder demostró gran interés en "recuperar" las relaciones con España tras los años de tensiones y desencuentros que los dos países han vivido durante los mandatos de José María Aznar.

El alemán nunca toleró bien los desafíos de un presidente español que percibía cuantiosos fondos de solidaridad europeos financiados sobre todo por Alemania, y la guerra de Irak tensó al límite de lo personal esas diferencias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de marzo de 2004