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Javier Vallhonrat explora lo paradójico desde narraciones en vídeo y fotografía

La Fundación Telefónica presenta 'Casa de humo' sobre el tiempo, la emoción y el cambio

El fotógrafo Javier Vallhonrat (Madrid, 1953), premio Nacional de Fotografía 1995, explora los propios límites de la fotografía e incorpora el vídeo para situarse en el territorio de la paradoja y la sorpresa para el espectador. Ha utilizado los espacios de la Fundación Telefónica, de Madrid (Fuencarral, 3, www.fundacion.telefonica.com), para exponer su último proyecto, Casa de humo, sobre otros modelos de relación con la realidad desde las narraciones de vídeo y series de fotografías. "Mi posición es movediza y nómada, aparentemente contradictoria", declaró ayer.

"La aparente contradicción es una forma de cohesión, de redefinir límites"

"Las proyecciones y las imágenes fijas dialogan de una forma incompleta"

Javier Vallhonrat presentó ayer la exposición Casa de humo en las dos salas paralelas de la Fundación Telefónica, un proyecto específico para estos espacios, que sirven para "una reflexión entre iguales y desiguales, permanente y cambiante", según declaró ante el conjunto de vídeos y fotografías en color, que utiliza por sus capacidades narrativas. La muestra estará abierta al público hasta el 25 de abril, con entrada gratuita.

Casa de humo está formado por otros cuatro proyectos, con sus propios títulos, que a través de los vídeos y las fotografías "dialogan de forma incompleta y paradójica" a través de los espacios. "Entre las distintas propuestas quedan unos espacios por llenar y son los espacios de la propia experiencia".

En la parte inferior de la sala se han colocado los dos DVD en bucle, con sonido, de Casa de humo, con la maqueta de una casa ardiendo, "memoria de la infancia, la penumbra de las llamas, lo que desaparece" frente a otra pantalla donde un hombre camina por el campo sólo iluminado por los coches que pasan sin detenerse. Las cinco fotografías de Gabriel, cinco hombres durmiendo en un sofá, en una actitud de silencio, comparten el espacio con las imágenes de Vuelvo a ti, "un trabajo más irónico, amable, como un son cubano romántico y dulce, en un proceso de cambio, con las formas cambiantes del humo en relación con el movimiento y la propia naturaleza de la fotografía, según Vallhonrat.

También se presenta la proyección videográfica de la cuarta propuesta, titulada Rooming in, con dos DVD en bucle y sonido, con una pantalla donde "dos niños juegan a elaborar un lenguaje" frente a otra donde aparece la mano de un adulto que sobre una maqueta de una habitación coloca de forma obsesiva un armario, sillas y mesas. El trabajo se complementa en la parte superior de la sala con cinco fotografías en color con distintas composiciones de los muebles que van ocupando un lugar de la habitación. Las referencias a las otras propuestas se exponen en distinto formato. En los dos vídeos de Vuelvo a ti, los movimientos del humo "como una danza cambiante" están frente a unas manos que siguen las huellas de un baile que se convierte "en un proceso penoso". Según el autor, las tres imágenes de Casa de humo, una casa ardiendo en un lago, "hablan de una perspectiva más emocional, de un proceso cambiante, de una referencia al no tiempo de la fotografía". El montaje se completa con los personajes de Gabriel en movimiento, con un niño que habla en un monólogo y enfrente un vaso que oscila en una superficie mojada, que actúa "como un péndulo obsesivo y monótono, que puede ser el ronquido de los personajes o un sonido hipnótico".

Desde que Javier Vallhonrat ganó el Nacional de Fotografía de 1995 por su "actividad creadora" realiza una serie de trabajos que se sitúan desde "la periferia" de la fotografía, con la incorporación del vídeo, desde que presentó Roma en el Instituto Cervantes de Roma, con una visión documental en fotos sobre la ciudad y otro espacio utilizado como pantalla para un vídeo que recoge el paso de los transeúntes. "La representación de la realidad aparece en los dos medios, sin que esté alineado con lo específico de cada medio. Desde el 2000, que presento las primeras videoinstalaciones, me estoy ocupando de temas parecidos, como lo emocional, el tiempo, el cambio, lo permanente, pero con una posición movediza y nómada, aparentemente contradictoria, pero que yo no veo así. La aparente contradicción es una forma de cohesión, de esclarecimiento, redefiniendo nuevos límites experimentales en torno a sus posibles límites", declara.

Añade que seguirá en este "territorio mestizo", en los resquicios que dejan el vídeo y la fotografía "para percibir los límites y las zonas fronterizas desde distintos lenguajes, pero huyendo de las conclusiones autoritarias o definitivas, que sería la muerte".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de marzo de 2004