La Feria del Libro de La Habana acoge reivindicaciones del exilio

Pese al deseo de muchos, la política y la ideología fueron de nuevo, desafortunadamente, protagonistas de la XIII Feria del Libro de La Habana, que concluye hoy en la fortaleza de La Cabaña y continuará hasta el 3 de marzo en 33 ciudades cubanas. El viernes, la presentación de varios libros de la editorial puertorriqueña Plaza Mayor, que dirige Patricia Gutiérrez-Menoyo, hija del ex comandante de la revolución y ex prisionero político Eloy Gutiérrez-Menoyo, fue motivo de polémica y de duras acusaciones contra la oficialidad. La editora denunció el veto a libros y autores de su Colección Cultura Cubana por motivos "irracionales" y "extraliterarios".

"Basta de descreimientos y castigos. Basta de suprimirnos. Reconozcámonos. Confrontémonos", pidió Patricia Gutiérrez-Menoyo. Explicó que el espíritu de la colección -en la que han aparecido ya 27 libros de autores cubanos, residentes en la isla y exiliados- es "reivindicar la cultura como propiedad común e inexpropiable, anterior y superior a cualquier ideología". Dicho esto, la editora se lanzó en plancha a las denuncias concretas: las trabas impuestas para "la promoción libre y natural" de algunos libros y autores del catálogo; las "presiones" y "etiquetas politizantes" que han recibido algunos autores que viven en Cuba y publican en Plaza Mayor; o la prohibición para viajar a la feria a Luis Manuel García, autor del libro de relatos El éxito del tigre, por ser redactor de la revista Encuentro, editada en Madrid, considerada por las autoridades "contrarrevolucionaria".

Durante la presentación colectiva se leyó la carta de Antonio Álvarez Gil, residente en Estocolmo desde 1994 y autor de la novela Las largas horas de la noche, inofensiva políticamente, quien decidió no viajar a La Habana en solidaridad con los 75 disidentes encarcelados el año pasado "por expresar sus puntos de vista en artículos y poemas, y (...) ejercer un periodismo alternativo".

Tender puentes

Patricia Gutiérrez-Menoyo no fue complaciente tampoco con el exilio de Miami, y criticó la intolerancia en la Feria del Libro que se realiza en esa ciudad, para concluir tendiendo puentes: "Entendamos, de una vez, nuestra fuerza y despertemos nuestra originalidad. Sin temor. Sin censura. Con una fe común en Cuba, por encima de nuestras diferencias".

El vicepresidente del Instituto Cubano del Libro, Edel Morales, declaró al concluir el acto que no estaba de acuerdo con muchos de los planteamientos de la editora, pero afirmó que, pese a ello, "dentro de este ambiente, tratamos conjuntamente de lograr actos culturales que sean favorables para el público y la cultura cubanos, sin que necesariamente hayamos de coincidir en todos los puntos de vista".

A la presentación acudió Eloy Gutiérrez-Menoyo, que pasó parte de sus 22 años de presidio en la antigua cárcel de La Cabaña, hoy sede de la feria. En agosto, durante una visita a Cuba, Menoyo se quedó en su país sin permiso oficial y reclama un "espacio legal para hacer oposición".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de febrero de 2004.

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