Crítica:CRÍTICAS
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

El anuncio televisivo de Resines

Si al leer los créditos alguien piensa que ésta es una película de Ed Harris, que se lo vaya quitando de la cabeza. Me llaman Radio es una película de Cuba Gooding Jr., una de esas historias de superación de las barreras impuestas por la sociedad (raciales, sociales, intelectuales...), de continuas escenas en las que se supone que al espectador se le tiene que poner la piel de gallina (y a fe que lo consigue). Y es que la carrera del actor que sobreactuó incluso en el discurso de agradecimiento de su Oscar al mejor secundario por Jerry Maguire (de nuevo, la piel de gallina), está repleta de papeles de este tipo

(Pearl Harbor, Hombres de honor...). Así, Cuba Gooding Jr. ha logrado algo difícil de imaginar: convertirse en un género en sí mismo.

ME LLAMAN RADIO

Dirección: Michael Tollin. Intérpretes: Cuba Gooding Jr., Ed Harris, Debra Winger. Género: drama. EE UU, 2003. Duración: 102 minutos.

La frase "basada en hechos reales", introducida incluso antes de que la pantalla se ilumine, siempre produce temblores. El problema no está en tomar prestada la realidad, sino en que casi se comience pidiendo perdón por ello. Radio es un retrasado mental que inicia la historia siendo "el tonto del pueblo" y la acaba siendo "el héroe nacional".

Desde la primera secuencia, con el joven en pleno arrastre de un carro de supermercado por las vías del tren, la atronadora música de viento de la banda sonora parece anunciar que uno va a ver algo así como La

Ilíada, pero muy pronto el ternurismo barato se hace dueño de la situación. Tras una broma de penoso gusto por parte de un grupo de chavales del equipo de fútbol del instituto, el entrenador adopta a Radio casi como un hijo. Fin de la desdicha. A partir de ahí, los tropezones vitales que sufre el hasta entonces maltratado personaje son narrados casi como una obligación para que la historia no transcurra de ñoñería en ñoñería.

Cada giro demostrativo de que, a pesar de la adopción y de su nuevo estatus social, no todo va a ser de color de rosa en esta vida del demonio, dura apenas cinco minutos, como mucho una secuencia. Como si el objetivo fuera que el espectador no sufra más de lo debido, que igual no está preparado para ello.

Michael Tollin, veterano productor de (horrendas) películas ambientadas en el mundo del fútbol americano o del béisbol, caso de Varsity Blues o Hardball, ha creído conveniente ponerse al mando de la dirección y ser el artífice de esta mezcla de cine deportivo y cine social hollywoodiense (?). Eso sí, también hay que atribuirle un enorme mérito: haber convencido para participar en un proyecto semejante a un tipo como Ed Harris, grandísimo actor, caracterizado por un exquisito gusto para escoger sus trabajos.

Me llaman Radio es una película paradigma del cine americano del que se pitorrean en uno de los anuncios de promoción del cine español. Tanto que en cualquier momento parece que va a salir Antonio Resines diciendo: "¡Chavalote, chavalote, pero tú estás tonto o qué!".

Cuba Gooding Jr., en una escena de <i>Me llaman Radio.</i>
Cuba Gooding Jr., en una escena de <i>Me llaman Radio.</i>
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Sobre la firma

Javier Ocaña

Crítico de cine de EL PAÍS desde 2003. Profesor de cine para la Junta de Colegios Mayores de Madrid. Colaborador de 'Hoy por hoy', en la SER y de 'Historia de nuestro cine', en La2 de TVE. Autor de 'De Blancanieves a Kurosawa: La aventura de ver cine con los hijos'. Una vida disfrutando de las películas; media vida intentando desentrañar su arte.

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