Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

La recuperación de la memoria histórica

El relativamente reciente movimiento asociativo en torno a la recuperación de la memoria y dignificación de las víctimas del franquismo surge, cómo no, entre personas de la izquierda sociológica y de la izquierda política en general, seamos o no militantes.

Las tareas de investigación, recopilación de testimonios y difusión realizadas por diversas instituciones fueron referencias metodológicas y éticas de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y sus homólogas autonómicas y provinciales.

Concretamente en Andalucía, nuestra reciente Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia nace como una organización plural que no está ligada a ninguna sigla y que aglutina muchas tendencias o líneas de pensamiento que conforman una ideología de izquierdas.

Porque, ¿cómo, sin una perspectiva de izquierdas, abordar la dignificación de la memoria de las víctimas del franquismo? ¿Es que los valores de respeto a la pluralidad y a la dignidad de las personas constituyen un baluarte de la derecha? Nuestro objetivo no es sólo la exhumación e identificación de los restos de los desaparecidos durante la guerra civil y la dictadura franquista, sino impulsar el esclarecimiento de los hechos que trajeron consigo el golpe militar que acabó con la segunda República.

El silencio ha sido directamente proporcional a la represión. Es urgente que las nuevas generaciones conozcan lo que pasó, tan urgente como que los supervivientes de la guerra civil y las primeras generaciones de la posguerra podamos honrar a nuestros mayores y dignificar su memoria.

La Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Justicia, se ha hecho eco de esta demanda social y ha fijado un marco de referencia (Decreto de 2 de diciembre de 2003) "para la coordinación de actuaciones en torno a la recuperación de la memoria histórica y el reconocimiento institucional y social de las personas desaparecidas durante la guerra civil española y la posguerra", amén del decreto que, con la misma fecha, establece indemnizaciones a los ex presos y represaliados políticos.

La trascendencia de estas medidas, así como el talante demostrado por la consejera y el viceconsejero de Justicia en la interlocución de las distintas asociaciones, nos lleva a fijar un antes y un después del 2 de diciembre en la dignificación de las víctimas del franquismo en Andalucía. Es justo que la izquierda reconozca, colabore y se identifique con una institución pública que se hace eco de esta demanda de justicia social, demostrando su talante democrático y la sensibilidad de sus dirigentes.

La inminencia de las elecciones autonómica nos lleva a despedir a la consejera de Justicia, Carmen Hermosín, apenas tres meses después de la aprobación de los decretos, sin que pueda recoger los frutos de su iniciativa y dejándonos con la inquietud de si su sucesor estará a la altura de la circunstancias. Confiemos que así sea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de febrero de 2004