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El salón del cómic de Angulema acoge al principado imaginario de Groland como país invitado

Régis Loisel es el otro protagonista de la 21ª edición de la cita anual en la ciudad francesa

Angulema -45.000 habitantes, en el suroeste de Francia- es de nuevo, y por un lapso de cuatro días, la capital mundial del cómic. La pequeña ciudad celebra la 31ª edición de su festival, que inaugura al mismo tiempo que la gran exposición consagrada a Régis Loisel, ganador el año pasado del Gran Premio de Angulema y, como tal, objeto de un homenaje consistente en una retrospectiva de su trabajo. Loisel comparte honores con un país imaginario, el principado de Groland, nación inventada por un grupo de humoristas y creadores para Canal + Francia.

Régis Loisel, autor de álbumes como Peter Pan y La quête de l'oiseau du temps, comparte protagonismo desde ayer y hasta el domingo con un principado imaginario, inventado para el entretenimiento de los espectadores de Canal +. Ese principado ideal, en el que rige otra lógica, instaura durante cuatro días su sano desorden y sentido de la irrisión en Angulema gracias a la presencia de sus personajes televisivos y a la tolerancia de las autoridades de la República.

El salón 2004 llega en un buen momento para la industria de la historieta en Francia, que parece haber pasado los momentos de relativa depresión de la década anterior. En este momento las ventas de álbumes de cómics representan el 13% del volumen de todos los libros vendidos en Francia. Durante 2003, nuestros vecinos publicaron 2.500 nuevos títulos y vendieron nada menos que 30 millones de álbumes, con el del incombustible Astérix al frente -un millón y medio de ejemplares-, seguido de lejos, pero muy confortablemente, por los 600.000 de Blake & Mortimer y Spirou.

El 2004 es también año de reconocimiento para dos grandes figuras anglosajonas. Por una parte, se editan los 150 dibujos del inglés Martin Vaughn-James bajo el título genérico de La jaula, y bajo la inspiración de Borges y el llamado nouveau roman.

Tras esa experiencia, dentro de lo que podríamos llamar la "estética de la desolación", Vaughn-James se ha centrado exclusivamente en la pintura. El otro gran autor homenajeado es Will Eisner, cuyo mundo de personajes salidos de la iconografía propia de las clases populares estadounidenses se transforma ahora en obra de teatro.

El programa acoge, como cada año, una amplia muestra de trabajos recientes y pone en relación universos como el del holandés Joost Swarte y el francés Ted Benoi, el del ex yugoslavo Enki Bilal y el del argentino Carlos Nine, reivindica la figura de Rahan, superhombre prehistórico, o el trabajo editorial de Ego comme X.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de enero de 2004