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El suelo marciano estudiado por el 'Spirit' depara pocas sorpresas

Tras desplegar su brazo robótico y encontrar pocas sorpresas en el suelo marciano, el robot Spirit está ya estudiando a fondo la superficie de una roca, bautizada Adirondack, con dos espectrómetros. Luego le llegará el turno a la broca para raspar la superficie y hacer pequeños agujeros. Los responsables de la misión están muy contentos por el funcionamiento perfecto de los instrumentos, incluida la cámara microscópica.

El martes, el robot cubrió la pequeña distancia que le separaba de la roca, que tiene forma piramidal y el tamaño de un balón de fútbol americano. Mientras tanto, llegaban a la Tierra los datos obtenidos por los espectrómetros del terreno sobre el que se desplaza el robot, en el cráter de Gusev, cercano al ecuador, donde llegó el 4 de enero.

Los científicos alemanes encargados del análisis de los datos han comunicado que el suelo tiene como elementos fundamentales el silicio y el hierro, con cantidades pequeñas de azufre, cloro y argón. Un terreno rojizo muy similar al hallado en las otras misiones marcianas. En cuanto a minerales, se ha detectado el olivino, un silicato de hierro y magnesio, en cantidades considerables. Este mineral se encuentra en la Tierra en rocas volcánicas, por lo que el suelo marciano puede ser parecido al de una isla de origen volcánico, como Hawai.

Los científicos no saben todavía lo que están viendo realmente. "Una posibilidad es que este suelo sea simplemente lava molida", ha dicho Steven Squyres, director científico. "Eso me sorprendería, aunque es posible que bajo esos gránulos de lava exista roca sólida y que estemos detectando algo de la roca y no del suelo". También ha dejado perplejos a los geólogos el hecho de las partículas del terreno parecen estar cohesionadas y no cedieron a la presión del espectrómetro.

En la madrugada del próximo domingo llegará a Marte el segundo robot, Opportunity.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de enero de 2004