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Rato condiciona la bonanza económica a que el PP gane las elecciones

El Plan de Estabilidad prevé un crecimiento del 3% anual y un paro del 7,9% en 2007

El Gobierno hizo coincidir el anuncio de la fecha de las elecciones con la aprobación del Programa de Estabilidad 2003-2007, que prevé un crecimiento del 3% anual y la caída del paro al 7,9% de la población activa a final del periodo. Un excelente panorama que fue esgrimido por el vicepresidente primero y ministro de Economía, Rodrigo Rato, para lanzar los primeros mensajes electorales y condicionar la consecución de esos objetivos a la victoria del PP. Lo contrario, que gane el PSOE, quebrará esa tendencia e, incluso, puede romper la unidad de mercado, a juicio de Rato.

El vicepresidente primero quiso dejar claro en todo momento que las previsiones macroeconómicas anunciadas ayer se basan en la situación económica e institucional vigente y que cualquier cambio generará incertidumbres. "Dependerán de las políticas económicas que se lleven a cabo por el Gobierno la próxima legislatura y de que la democracia española continúe con un periodo de estabilidad como hasta ahora", disparó Rato antes incluso de presentar las cifras que aprobó el Consejo de Ministros y que se remitirán a Bruselas.

Con esta condición, el Ejecutivo prevé un crecimiento sostenido del 3% para el producto interior bruto (PIB) entre 2004 y 2007. Es la misma cifra que, en principio, se lanzó para 2003 y que tuvo que ser rebajada hasta el 2,3%. No obstante, el PIB de este año cerrará probablemente por encima de ese nivel, aunque el dato definitivo se conocerá a finales de febrero. Son cifras, por otra parte, que coinciden con las estimadas por diversos organismos internacionales.

Dos de los principales problemas de la economía española, el paro y la inflación, también hallarán remedio en los próximos años. El Ejecutivo espera una importante reducción de la tasa de desempleo, que alcanzará el 7,9% de la población activa en 2007, y la creación de casi dos millones de puestos de trabajo. Rato se aventuró más y manifestó que hay "claras posibilidades" de bajar del 5% (pleno empleo) en 2010. En inflación, ahora en el 2,8%, auguró una reducción hasta el 2,5% "de aquí a junio".

Otra constante para los próximos años será el equilibrio de las cuentas públicas, que cerrarán en positivo todo el periodo. Sorprende, sin embargo, que después de anunciar un superávit presupuestario de medio punto para este año se fije un déficit cero para el próximo, habida cuenta de que el crecimiento será mayor. El vicepresidente explicó que el Gobierno prefiere hacer unas previsiones "que se van a cumplir seguro", aunque consideró posible que se logre otro superávit.

"Ruptura del mercado"

Frente a este panorama luminoso, y pocos minutos después del anuncio de las elecciones para el próximo 14 de marzo, Rato esbozó otros escenarios desfavorables: "Las peores crisis económicas son las crisis políticas y el camino de introducir modificaciones institucionales que, por ejemplo, quiebren la unidad de mercado en España sería extraordinariamente negativo desde el punto de vista económico", advirtió, en clara referencia a las propuestas socialistas. Como ejemplo, Rato citó la idea de crear agencias tributarias autonómicas, algo que, de fructificar, tendrá "costes económicos indudables". El vicepresidente arremetió contra el PSOE al asegurar que no le merece mucha confianza una formación que no es capaz de configurar un equipo económico con personas de su propio partido, aludiendo así a la designación del independiente Miguel Sebastián como ideólogo del programa económico socialista.

Casi todos los indicadores proyectados por el Gobierno cuentan con una previsión positiva para los próximos años. La deuda pasará del 51,8% en el que se espera que cierre 2003 al 43,8% de 2007. Más irregular será la evolución del ahorro bruto, que empeorará en 2004 con respecto a este año (del 4,6% del PIB al 4,4%), aunque se fija un 5% para 2007.

Los ingresos del Estado mantendrán su importancia respecto al PIB, al representar el 40%, aunque los tributarios ganarán cada vez más peso, especialmente los indirectos. El vicepresidente ofreció razones ajenas al comportamiento de la economía para explicar este cambio: parte de los ingresos que antes se destinaban a engrosar el presupuesto de la Unión Europea ahora se quedarán en el apartado del IVA, al cambiar el método por el que los países contribuyen a las cuentas comunitarias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de enero de 2004