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Vecinos de Mancha Real critican el mal estado de la Casa de la Inquisición

La Consejería de Cultura decidió hace medio año catalogar como monumento la Casa de la Inquisición de Mancha Real (Jaén). Un grupo de vecinos, que se movilizó en 2000 para impedir que el actual propietario derribase el edificio para la construir viviendas, veía así cumplido sus objetivos. Sin embargo, aunque Cultura ya la protegió en enero de 2002 con una anotación preventiva, "nada se ha hecho para evitar que un día u otro se caiga, y lo que es peor, que pueda dañar a algún vecino", lamenta José María Morillas, uno de los integrantes de la plataforma que en su día movilizó a expertos y técnicos para conservar uno de los inmuebles más peculiares de la provincia.

La casa de Diego Martínez Vadillos data del siglo XVII y es conocida como la Casa de la Inquisición porque en este lugar el tribunal religioso castigaba y perseguía el luteranismo, el erasmismo y otras prácticas consideradas entonces como delitos contra la fe. Manuel Díez, su actual propietario, se la compró, hace cerca de 20 años a los descendientes de la familia de Diego Martínez Vadillos, con la única excepción de la fachada, una portada palaciega que pertenecía a la familia Martínez Bordiú. Durante los años ochenta a esta familia quiso trasladar, sin éxito, dicha portada a una finca próxima de su propiedad en Arroyovil, donde el dictador Francisco Franco solía pernoctar cuando acudía a Jaén a cazar. Ante la imposibilidad del traslado, la fachada fue adquirida definitivamente por Manuel Díez hace un año.

En la actualidad, el Ayuntamiento ha protegido con quitamiedos el perímetro de la casa para evitar que los peatones se aproximen a la casa, ya que parte de su estructura y del tejado se encuentra muy dañada. Ya en junio de 2002, el Ayuntamiento declaró la ruina técnica y económica para el inmueble a instancias de su propietario. Desde entonces, Díez mantiene un contencioso administrativo con la Junta.

Reclamación a la Junta

Cultura le impide construir nuevas viviendas, "que conservarían la fachada palaciega una vez restaurada", puntualiza Díez. Sin embargo, la Junta no admite que el proyecto sólo estudie conservar la fachada, construida por el arquitecto López de Rojas, el mismo autor de la fachada de la catedral de Jaén. La delegada provincial de Cultura, Andrea Gómez, señala que para que el proyecto de actuación sea aprobado, éste también debe conservar buena parte de la distribución de sus espacios interiores originales, como una gran escalera y un patio de estilo renacentista.

Mientras tanto, los vecinos, que denuncian que la fachada "ha empezado a curvarse y amenaza con caerse", critican que la Junta "no tome cartas en el asunto" si el actual propietario -que es el responsable según la normativa vigente de conservar y mantener el edificio-, no lo hace. Andrea Gómez replica que "muy pronto" empezarán los trabajos de recuperación y que el Ayuntamiento tiene garantizada la seguridad de los vecinos de Mancha Real.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de enero de 2004