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LOS PROBLEMAS DE LOS INMIGRANTES

El barco de rescate de la patera de Rota salió tarde por la ausencia de funcionarios

La empresa del remolcador señala que no podía zarpar sin guardias civiles o policías a bordo

El remolcador Sargazos estuvo listo 17 minutos después de que la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar) lo reclamase para rescatar a la patera con 50 inmigrantes que naufragó frente a Rota el pasado 25 de octubre. El remolcador no salió inmediatamente porque la empresa que lo gestiona, Sertosa, exigió la presencia de un miembro de Sasemar o de la Guardia Civil para dirigir el rescate. Los miembros de Sasemar estaban de guardia localizada, fuera del puerto, según fuentes del instituto armado. Los de la Guardia Civil se encontraban patrullando en tierra a más de 50 kilómetros de Cádiz.

Al final, cuatro agentes del Cuerpo Nacional de Policía acompañaron a la tripulación del barco, que zarpó a las 20.00, 52 minutos después de que el Focs Tenerife hubiera dado la voz de alarma. El remolcador nunca encontró la patera. En el naufragio fallecieron, al menos, 36 inmigrantes.

Sasemar reclamó el barco porque las dos patrulleras de la Guardia Civil y el barco de Salvamento Marítimo estaban averiados. La cuarta embarcación capaz de rescatarlos, el remolcador Sertosa-18, se encontraba en Tarifa ayudando a un pesquero marroquí.

"Ante la discusión sobre si el rescate lo debía efectuar la Guardia Civil o Sasemar, el patrón del barco pidió que un responsable de alguno de los organismos dirigiese el rescate, según explicó ayer un portavoz de la empresa Sertosa. El remolcador disponía de seis tripulantes, el doble de lo normal, porque acababa de realizar un cambio de turno, según este portavoz.

Ante la falta de funcionarios, los primeros en ofrecerse a dirigir la maniobra fueron miembros de la policía portuaria. La Autoridad Portuaria de Cádiz no les permitió subir a bordo porque ni tienen "competencias ni están preparados para ello", según explicaron a este periódico fuentes del puerto.

El portavoz de Sertosa asegura que el patrón del barco tampoco hubiera accedido a que un miembro de la policía portuaria, que se dedica a patrullar por el puerto, dirigiera el rescate: "Queríamos que alguien con experiencia se hiciera cargo del rescate, no podíamos asumir nosotros esa responsabilidad, pero tampoco que lo dirigiera alguien sin experiencia".

El tiempo pasa, la noche se cierne sobre Cádiz (esa noche los relojes se atrasaron una hora) y el Sargazos sigue en puerto. En un principio, todas las fuentes coincidían en que el personal de Sasemar estaba en Tarifa con el Sertosa-18. El portavoz de la empresa del remolcador lo negó ayer: "El barco lleva su tripulación de la empresa. No sé dónde estaba el personal de Sasemar". Un miembro del Servicio Marítimo de la Guardia Civil asegura que el personal de Sasemar hace guardias localizadas, están fuera de puerto y si ocurre algo se les llama. Sasemar no quiso comentar la falta de personal.

La Guardia Civil no hace eso, pero esa tarde tampoco estaba el retén asignado a las patrulleras de Cádiz. Las embarcaciones están rotas y el mando decide que los guardias patrullen en un coche en tierra a 50 kilómetros de Cádiz, según fuentes próximas al dispositivo de rescate. Cuando se les avisa están demasiado lejos como para regresar a tiempo. Al final, el Sargazos parte con la tripulación habitual y cuatro policías, traídos desde Cádiz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de noviembre de 2003