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Reportaje:

Los diseñadores desbancan a los 'telecos'

La ingeniería del diseño se convierte en la gran expectativa profesional en la Universidad Politécnica de Valencia

Desde mediados de los noventa la explosión de la nueva economía convirtió a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación en el vivero más selecto de licenciados de la Universidad Politécnica de Valencia. Para pertenecer a esta élite había que poseer como mínimo un 8,3 de nota de corte, lo que ponía muy difícil el acceso a este centro universitario. Para aquéllos que lograban ingresar en este restringidísimo club, lo demás era relativamente fácil puesto que las operadoras de telecomunicación hacían cola para atraerse hacia sus equipos, con sustanciosas ofertas, a esta selecta nómina de profesionales, que además constituían la crema de esta universidad. Sin embargo ese paisaje ha cambiado en poco más de un año, alterado por el fracaso de las empresas de nueva economía, que ha arruinado en gran parte esa expectativa profesional.

600 aspirantes no se han podido matricular por no alcanzar el corte de nota

El 96% de los titulados encuentra trabajo antes de seis meses

Hace tan sólo tres años, una de cada tres ofertas de empleo dirigidas a recién licenciados estaba relacionada con las telecomunicaciones, las tecnologías de la información e Internet. El descenso en estas vacantes ha sido del 15,4% este año, un batacazo que se añade al 20% que cayó el año anterior. Incluso el propio colegio profesional de los ingenieros de telecomunicación, agotado el yacimiento de empleo en el área TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), insta a sus asociados a buscar su "desarrollo laboral fuera del sector en crisis" y recomienda la especialización en informática, así como amoldar el perfil profesional y aspirar a puestos no específicos para poder resituarse en el mercado laboral.

Por el contrario, la Escuela Técnica Superior de Ingeniería del Diseño, la antigua Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial, dirigida por Enrique Ballester Sarrias, vive su momento más dulce, puesto que sus especialidades han sustituido en interés a las de la de Ingenieros de Telecomunicación. Dos de ellas, diseño y química, han tenido este curso una nota de corte de 7,18 y 7,19, respectivamente, mientras que en telecomunicación ha bajado a 5,8. Diseño es una de las punteras en cuanto a la demanda, aunque la rama industrial de la mecánica, con una nota de corte de 6,81, también constata una solicitud en aumento.

El auge de la economía productiva y del valor añadido del diseño ha reorganizado el mapa universitario. El 96% de los titulados de esta escuela, que cuenta con 3.000 alumnos, se coloca antes de los seis meses. Las industrias requieren cada día mayor número de titulados. Las especialidades de ingeniería técnica industrial y del diseño se amoldan con facilidad a las necesidades del tejido industrial valenciano, como el mueble o la electrónica, lo que facilita su integración en la industria. Aunque la demanda supera el entorno industrial inmediato: Madrid y Cataluña representan casi el 50% de la industria española y generan una notable demanda de titulados valencianos.

Pero también la Escuela de Ingeniería del Diseño ha dado un gran salto en su evolución desde su embrión de la Escuela de Peritos. "Si nosotros no hubiéramos hecho un proceso de cambio", explica Ballester, "nos encontraríamos como otras escuelas en el contexto del Estado Español, que no tienen la fuerte demanda de alumnos que ahora tenemos". El principal cambio del centro fue creerse que estaba en la Unión Europea, lo que le llevó a participar en los primeros proyectos Erasmus y a establecer unas sólidas relaciones internacionales con más de 200 instituciones universitarias en el mundo, que facilitan las estancias en el extranjero de los alumnos y las acogidas de estudiantes de esos países.

Otro de los factores que ha contribuido a este éxito, según Ballester, es que los alumnos tuvieran la formación que precisa el mundo de la empresa. "No nos conformamos con que haya 700 alumnos haciendo prácticas en empresas sino que establecemos una colaboración para ver qué habilidades y actitudes demandan éstas a nuestros titulados", razona. Eso ha obligado a ajustar la docencia a esta realidad y a impulsar una innovación educativa con grupos de trabajo en los que se propiciara la facilidad de exposición de trabajos y utilización de medios audiovisuales, lo que ha convertido al alumno en el principal agente de su formación.

Estos cambios que se iniciaron en los años ochenta han empezado a cristalizar ahora. La escuela tiene 560 titulados por año, realiza 300 intercambios internacionales y en los últimos ocho años ha tenido al menos un alumno con premio extraordinario en Madrid. "Si la nota sube, los alumnos son buenos y eso se tiene que notar", justifica Ballester. En 1987 no tenía prácticamente númerus clausus, y ahora en junio ya tiene completadas todas las plazas. Este curso más de 600 personas que querían matricularse en la escuela han quedado fuera por no alcanzar su corte de nota ninguna de las especialidades impartidas, lo que ha reafirmado el cambio de tendencia. "Este año ha destacado mucho más, pero ha sido un proceso gradual que los últimos cinco años se ha notado mucho", apunta Ballester.

Este cambio de tendencia no es azaroso. Los alumnos eligen estas carreras porque tienen mayor salida al finalizar la carrera. Las empresas que se están amoldando a un nuevo producto incorporando el valor añadido del diseño propio son las que más profesionales demandan. El mueble, la iluminación (lámparas), la industria auxiliar del automóvil, la maquinaria, la línea blanca (neveras, televisores) o la cerámica están ejerciendo una fuerte demanda de titulados de la Escuela Universitaria Superior de Ingeniería del Diseño. "En este momento tenemos más ofertas de empresas que alumnos puedan colocarse", explica Ballester.

El mueble constituye uno de los principales focos de atracción para el diseño. Es un sector en plena transformación y precisa de nuevas ideas. A partir de la crisis producida por la inestabilidad internacional, que rompió la exportación tradicional a los Emiratos Árabes, el sector ha tenido que buscar otro tipo de mueble con otras demandas en otros países, lo que ha abierto la puerta a los diseñadores. Pero el centro mantiene asimismo convenios con diferentes empresas automovilísticas: Opel, Mercedes, Volks Wagen, Volvo, Renault y Ford. Con esta sustenta un vínculo especial. Uno de los bloques de intensificación de diseño trabaja con el interior del Ford Ka. O jugueteras, como Lego, que ya ha incorporado la robótica a sus productos. También los tiene en la producción eléctrica, como Iberdrola, con la que le une una fuerte relación desde hace años. "Si el profesor está trabajando a través de ese convenio con el contacto de la realidad, lo que enseñará a los alumnos será más real", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de noviembre de 2003