Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Editorial:

El expreso americano

La economía estadounidense ha vuelto a sorprender a los mercados con un dinamismo verdaderamente extraordinario. El crecimiento del tercer trimestre se sitúa en una tasa interanual del 7,2%, doblando el índice del trimestre anterior. El resultado de esa expansión se debe en gran medida a la decidida apuesta expansiva de la política económica en ese país. Al mantenimiento de los tipos de interés en los niveles más bajos de los últimos 45 años se ha añadido un estímulo fiscal sin precedentes, tanto en la reducción de impuestos como en el aumento del gasto público, de forma mayoritaria en gastos de policía y defensa y en la guerra de Irak. A la Administración de Bush no le duelen prendas a la hora de situar el déficit público en niveles desconocidos desde hace años y, desde luego, muy superiores a los europeos.

Pero ha sido el crecimiento del consumo privado, especialmente en bienes duraderos y de servicios, sobre el que ha descansado el mayor dinamismo de la economía en este periodo. El consumo se sostiene sobre la reducción de impuestos, circunstancia que levanta algunas sospechas sobre qué sucederá cuando cese el efecto fiscal. La recuperación del empleo es todavía demasiado leve como para que pueda sugerirse la posibilidad de que la recuperación económica sea un hecho. Dado el aumento de la productividad, la creación de empleo no será a corto plazo tan espectacular como cabría esperar de las tasas de crecimiento económico. El aumento imparable de los déficit público y exterior es otro factor de inestabilidad. Todo es incertidumbre sobre la continuidad de ese crecimiento en el año 2005, pero para entonces Bush habrá ganado o perdido las elecciones.

Este espectacular crecimiento de la economía de EE UU, de momento, es favorable para el resto del mundo, aunque la depreciación del dólar puede limitar la extensión de la recuperación a otros países, como los europeos. Con todo, el dinamismo de la locomotora americana permite mejorar las previsiones de recuperación de la economía mundial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de noviembre de 2003