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La Asamblea de la ONU condena el muro de Israel en los territorios palestinos

Un ministro israelí visita la Explanada de las Mezquitas en un nuevo desafío a los árabes

Nueva York / Jerusalén

Por aplastante mayoría, la Asamblea General de la ONU condenó el pasado martes por la noche la construcción del muro israelí. Sólo cuatro países se pronunciaron en contra: Estados Unidos, Israel, las islas Marshall y Micronesia. La resolución se aprobó por 144 votos a favor y 12 abstenciones. El Gobierno israelí, que dirige Ariel Sharon, ignoró el pronunciamiento de la ONU y anunció por boca del ministro de Industria y Comercio, Ehud Olmert, que la construcción del muro seguirá adelante.

La resolución estipula que la valla "contradice la legislación internacional" al no respetar la línea verde, la frontera establecida en 1948, y pide al Gobierno de Ariel Sharon que "pare" de construir en territorio palestino y dé "marcha atrás". El texto también critica la edificación de nuevos asentamientos en Cisjordania y Gaza y "cualquier actividad que incluya confiscar tierras, perturbar la vida de personas protegidas y la anexión de facto" de zonas palestinas. Para recabar un mayor apoyo, el grupo árabe que presentó la resolución eliminó, a petición de los países europeos, un llamamiento a la Corte Penal Internacional para que interviniera en el contencioso.

Tras la votación, la Asamblea presenció de nuevo un encendido intercambio de acusaciones entre los delegados israelí y palestino. "Mientras la ONU tolere este tipo de rituales, nadie deberá extrañarse de que las víctimas del terrorismo y los que quieren la paz busquen protección e inspiración en otro sitio", dijo el embajador israelí, Dan Gillerman. Momentos después era acusado de "arrogancia e insolencia" por el representante palestino, Nasser al Kidwa.

Al haber sido aprobada por la Asamblea General y no por el Consejo de Seguridad, la resolución no es vinculante. La semana pasada, Estados Unidos vetó en el Consejo un texto muy similar, con la abstención del Reino Unido, Alemania, Bulgaria y Camerún, por no incluir referencias explícitas a los grupos terroristas palestinos. Era el segundo veto en menos de un mes tras la negativa de EE UU a aprobar, el pasado 16 de septiembre, una condena contra Israel por su intención de exiliar al líder de la Autoridad Palestina, Yasir Arafat.

El Gobierno de Ariel Sharon acordó ayer desestimar la resolución de Naciones Unidas que conmina a Israel a detener la construcción del muro de separación con Cisjordania, según anunció oficialmente el ministro de Industria y Comercio, ex alcalde de Jerusalén y número dos del Ejecutivo, Ehud Olmert.

"La valla de seguridad continuará siendo construida. No tendremos en cuenta la mayoría automática de Naciones Unidas, que sistemáticamente nos es hostil. El mundo entero está contra nosotros y Estados Unidos. Yo me siento orgulloso de estar al lado de los americanos. De todas maneras, la resolución de la ONU no es obligatoria", aseguró Olmert.

La actitud desafiante del Gobierno de Ariel Sharon con respecto a las resoluciones internacionales de la ONU coincidió ayer con un nuevo episodio de provocación protagonizado por el ministro israelí de Seguridad Interior, Tzahi Hanegbi, quien, acompañado de una impresionante escolta policial, visitó durante una hora la explanada de las mezquitas de Jerusalén, el tercer lugar santo del islam.

La visita del ministro israelí ha originado la indignación de muchos musulmanes, que recuerdan con dolor una situación similar, hace tres años, cuando el entonces jefe de la oposición y ahora primer ministro, Ariel Sharon, se atrevió a entrar en la explanada y precipitó así la segunda Intifada. Desde aquella visita trágica de Sharon, la entrada al recinto ha estado restringida para los turistas y no musulmanes, para prevenir posibles incidentes. Sin embargo, desde el pasado agosto, el actual ministro del Interior, Tzahi Hanegbi, levantó la prohibición y permitió a judíos y visitantes entrar en la zona.

Por otra parte, el Ejército de Israel ha desencadenado una ofensiva mediática con la que intenta negar que sus aviones y helicópteros dispararan sobre la multitud en el campo de refugiados de Nuseirat el martes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de octubre de 2003