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Reportaje:

Por la senda de Gagarin

Preparado el cohete en el que saldrán mañana Pedro Duque y sus dos compañeros hacia la Estación Internacional

A las siete de la mañana, hora de Baikonur, de noche aún en esta base espacial rusa en Kazajstán, salieron ayer del hangar la nave y el cohete Soyuz en los que viajarán mañana al espacio el astronauta español Pedro Duque, el comandante Ruso Alexandr Kareli y el británico-estadounidense Michael Foale. Los tres astronautas permanecen en cuarentena desde el pasado domingo. "Pedro está tranquilo y feliz, y continúa con las operaciones de rutina previas al lanzamiento", informó ayer un portavoz de la Agencia Europea del Espacio (ESA). Pedro Duque, el padre del astronauta español, comentó que los familiares habían tenido oportunidad de verle un rato y hablar con él estos días y que efectivamente estaba tranquilo y alegre. "Él es así, no puede cambiar", dijo. En cuanto a si veía a su hijo como un héroe que está a punto de cumplir un vuelo histórico, Duque padre comentó con naturalidad: "Bueno, tampoco es Cristóbal Colón, es un astronauta, un empleado de la ESA".

El viaje que mañana deben iniciar los tres astronautas es a la nueva Estación Espacial Internacional (ISS) aun en construcción, pero la hora elegida para sacar el cohete del hangar, así como varios otros rituales de la tradición espacial rusa, se remontan al vuelo del soviético Yuri Gagarin en abril de 1961, el primer astronauta de la historia. En aquella ocasión, el cohete Vostok salió a las siete de la mañana, y se cuenta en Baikonur que Sergei Koroliov, responsable del programa espacial, dijo: Si todo ha ido bien ¿por qué no va a ser igual en los siguientes lanzamientos?". Y desde entonces se hace la maniobra siempre a la misma hora. El lanzamiento, desde la misma plataforma de Gagarin, será mañana a las 7.38, también la misma hora de despegue.

La salida del cohete, de 49 metros de altura total, tumbado sobre una plataforma remolcada por una vetusta máquina de tren, es un espectáculo que ayer no se quisieron perder decenas de personas en Baikonur, entre invitados, trabajadores de la base y los familiares de Duque, incluida su esposa y los dos hijos pequeños del astronauta, así como sus padres.

Dos horas después, el convoy con el cohete había recorrido los 11 kilómetros que separan el hangar de la plataforma de lanzamiento y se procedió a cumplir la maniobra de poner el Soyuz en posición vertical e instalar todas las plataformas de acceso y sujeción del lanzador. En la punta, el vehículo en que irán alojados los tres astronautas, resaltaba pintado de blanco con las banderas de los participantes, incluida la española, y el emblema de la misión Cervantes, como se ha bautizado, dado que es el Gobierno español el que ha pagado el viaje de Duque (12,7 millones de euros). Entre la gente que se aproximó a la vía del tren para ver pasar el cohete estaban ayer haciéndose fotos de recuerdo el holandés André Kuipers (de la ESA), el ruso Valeri Tokarev y el estadounidense William S. McArthur, los tres astronautas que integran la tripulación de reserva para asumir la misión en caso de que Kaleri, Duque y Foale sufran algún percance en el último momento.

"Viaje mágico"

También está en Baikonur, invitado por su amigo Foale, el turista espacial Mark Shuttleworth, millonario surafricano que voló en abril del año pasado. Ayer recordó que áquel fue "un viaje mágico". A pie del cohete, igual al utilizado en su misión, Shuttleworth afirmó sin dudar que se apuntaría de nuevo a un viaje espacial. Él pagó en aquella ocasión 20 millones de dólares a Rusia para cumplir su sueño. ¿Sintió miedo en algún momento durante su experiencia? "Sólo una cierta aprensión el día anterior, te pones a pensar en todo", dijo el empresario. "Pero luego en el cohete no sentí ningún miedo, yo me dormí en las dos horas antes del lanzamiento que se pasan dentro de la nave ya cerrada. Tenga en cuenta que por fin hay silencio y tranquilidad después del ajetreo de los días y las horas anteriores. Sólo hay una cierta tensión en los últimos 20 minutos". Acerca de su estancia en la ISS, el surafricano recordó que se sintió mal durante día y medio, luego se recuperó y disfrutó enormemente con la experiencia.

El objetivo principal del vuelo de mañana es llevar a la estación a Foale y Kaleri, que se quedarán allí como tripulación permanente durante seis meses, recoger a los dos astronautas que regresan a la Tierra y cambiar la Soyuz en el complejo orbital ya que las naves rusas sirven de vehículo de salvamento en la ISS en caso de emergencia y deben ser sustituidas cada seis meses. Además, los rusos aprovechan estos vuelos para vender plazas en las Soyuz como la que en este caso ocupa el astronauta de la ESA Duque, igual que antes lo hicieron una francesa, un italiano y un belga.

Duque no es un novato espacial, ya que viajó en 1998 a bordo del transbordador de la NASA Discovery. Sin embargo, ésta será su primera visita a la ISS. En la nave Soyuz será el ingeniero de vuelo, y su posición en la nave será a la izquierda del comandante Kaleri, que irá situado en el centro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de octubre de 2003