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FÚTBOL | La Copa se tiñe de luto

Fallece un seguidor del Depor tras una pelea con hinchas del Compostela

Manuel Ríos, de 31 años, llegó muerto al hospital Clínico de Santiago con lesiones internas a causa de la paliza

Santiago de Compostela

Un hombre de 31 años murió anoche tras recibir una paliza durante los enfrentamientos entre seguidores del Deportivo y el Compostela que se sucedieron al final del encuentro de Copa del Rey que ambos equipos disputaron ayer en Santiago, en el estadio de San Lázaro. El fallecido, Manuel Ríos Suárez, de 31 años, casado y con dos hijos, sufrió heridas internas a consecuencia de los golpes recibidos durante la pelea. Ríos, seguidor del Deportivo, fue trasladado de urgencia al hospital Clínico Universitario de Santiago, donde ingresó cadáver, según señalaron fuentes del centro sanitario de la capital gallega. A lo largo de todo el partido se registraron numerosos incidentes, e incluso la policía tuvo que cargar en varias ocasiones.

Las mismas fuentes hospitalarias precisaron que el fallecido no presentaba ninguna herida por arma blanca, lo que hace suponer que murió a consecuencia de algún tipo de lesión interna ocasionada por los golpes recibidos. El hospital no quiso concretar la causa de la muerte hasta que se practique la autopsia al cadáver, aunque fuentes médicas indicaron que los golpes le afectaron especialmente al hígado. Otro aficionado se encontraba también hospitalizado aunque en estado menos grave, y hubo además un número indeterminado de contusionados.

Al cierre de esta edición, la policía nacional no había precisado las circunstancias de la agresión mortal que sufrió el seguidor del Deportivo. Según fuentes de la policía local, Ríos, vecino del barrio coruñés de Castrillón, cayó desplomado en el exterior del estadio tras haber recibido presuntamente varias patadas. Las mismas fuentes no pudieron precisar el lugar exacto donde se produjo la pelea. El hombre fue recogido por un guardia de seguridad, que avisó urgentemente a una ambulancia. Cuando llegó al hospital, sobre las 0.30 de ayer, más de una hora y media después de concluido el partido, ya era cadáver.

Al encuentro en San Lázaro asistieron apenas 4.000 personas, menos de un tercio del aforo del estadio. Las peñas radicales de ambos clubes se encontraban en extremos opuestos del recinto, pero como las gradas que los separaban estaban casi vacías, al concluir el choque un grupo de aficionados del Compostela se dirigió hacia el espacio acotado que acogía a los seguidores deportivistas. Durante el partido, ambos grupos se habían intercambiado cánticos hirientes y al encontrarse frente a frente se desató una gran pelea. Los aficionados del Deportivo arrancaron las sillas de plástico de la grada para lanzarlas contra el grupo del Compostela. Algunos seguidores santiagueses treparon por la valla que servía para acotar la zona reservada al público del equipo visitante y se enfrentaron cara a cara con los radicales deportivistas.

Los incidentes se sofocaron tras una carga de la policía. Pero las peleas continuaron después en los alrededores del estadio, donde las fuerzas de seguridad volvieron a intervenir y cargaron contundentemente con pelotas de goma. Al menos seis personas fueron detenidas. Aficionados deportivistas causaron además importantes destrozos en los lavabos y en una cantina del recinto deportivo. Un empleado del estadio también fue agredido. "Las fuerzas de seguridad tomaron las medidas correctas, pero se vieron desbordados por la acción de unos energúmenos", declaró el concejal de Deportes de Santiago, Bernardino Rama, quien destacó que el historial de incidentes violentos en el estadio de San Lázaro era hasta anoche casi nulo.

A pesar de la poca asistencia de público, el ambiente estaba caldeado desde los inicios del choque. Los seguidores deportivistas lograron colar en el estadio algunas bengalas, que encendieron al saltar los equipos al campo. Sin embargo, durante el día no se produjeron incidentes a pesar de que un nutrido grupo de aficionados de A Coruña -donde ayer no se trabajaba por fiesta local- pasaron la tarde recorriendo los bares del casco viejo de Santiago y profiriendo gritos en apoyo de su equipo.

Al cierre de esta edición, el presidente del Deportivo, Augusto César Lendoiro, que no asistió al partido, viajaba de A Coruña a Santiago de Compostela para acudir al hospital y acompañar a la familia del fallecido. La expedición del Deportivo tuvo las primeras noticias de lo sucedido cuando viajaba en autobús de regreso a A Coruña. El entrenador del Deportivo, Javier Irureta, mostró, en nombre de la plantilla, su consternación por lo ocurrido.

El encuentro terminó con victoria del Deportivo por 1-0, con un gol de Diego Tristán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de octubre de 2003