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Crónica:FÚTBOL | Copa del Rey: primera eliminatoria a partido único

El Deportivo hace cumplir la ley

Un remate deTristán, en la única ocasión blanquiazul, salva un partido penoso

Todo el sopor y la insustancialidad de las primeras eliminatorias de la Copa se cernieron anoche sobre San Lázaro, donde 4.000 heroicos aficionados sufrieron el suplicio de un partido infame. El Compostela, hundido en Segunda B, cumplió al menos su papel con la ilusión que siempre se espera de un equipo pequeño. Pero el Depor, sencillamente penoso, salvó la eliminatoria convirtiendo su única ocasión clara.

Pocos equipos en España pueden presumir de un fondo de armario como el Deportivo, que se permite el lujo de presentarse en un partido de Copa alineando un segundo equipo en el que figuraba gente como Fran, Djalminha, Tristán, Duscher, César o Capdevila. Un once inicial perfectamente verosímil en cualquier choque de Liga para enfrentarse a un adversario que no hace tanto que se le subía a las barbas en Primera y que ahora pena en Segunda B, al borde la bancarrota y con un animoso grupo de chicos de la cantera.

COMPOSTELA 0 - DEPORTIVO 1

Compostela: Carlos; Mato, David (Romero, m. 63), Chema, Jesús; Fernando, Bossa; Anxo, Fidalgo, Luigi (Fran Cainzos, m. 26); Chico (Julián, m. 83).

Deportivo: Munúa; Héctor, César, Pablo Amo, Capdevilla; Duscher, Jaime; Scaloni, Djalminha, Fran; Tristán.

Gol: 0-1. M. 81. Jugada que inicia Djalmina en mitad del campo, pasa en profundidad a Héctor, quien centra y Carlos rechaza en corto, lo que aprovecha Tristán para rematar.

Árbitro: Muñiz Fernández. Amonestó a Fernando y a César.

Unos 4.000 espectadores en San Lázaro.

Si el choque se midiese por el rasero de la actitud, poco habría que reprochar al Depor, que entró al partido con el interés que se exigía a un grupo de jugadores ansiosos por reivindicarse. Pero todo el ánimo que exhibió el Depor en un choque que entrañaba el riesgo de la desmotivación se quedó en nada por la falta de ideas.

El cuadro de Irureta sufrió ese típico extravío que padecen en la Copa los conjuntos grandes y se atascó ante un adversario sin un atisbo de fútbol, pero que combatió su desventaja mezclando orden y entusiasmo. El interés y el criterio de Fran y Djalminha sirvieron de poco ante una fórmula tan sencilla, capaz de obturar todas las vías hacia el área contraria de un Depor que se fue al descanso sin rematar a puerta. Tan embotado anduvo el Depor que, pese a disfrutar del balón en dosis ilimitadas, las mejores oportunidades contabilizaron en el casillero del Compostela, que en la primera hora de partido amenazó al contragolpe con disparos de Fidalgo y Chico. El Compostela incluso acarició el milagro en el tramo final del choque, cuando Fran Cainzos desaprovechó un remate muy claro. Hasta que Tristán, cuando más penoso parecía su equipo, aprovechó un rechace de un defensa para hacer cumplir la vieja ley del fútbol.

Al margen del fútbol, en el tramo final del encuentro hubo incluso una carga policial de los antidisturbios que terminó con dos seguidores del Deportivo esposados y más de uno con rasguños y el susto en el cuerpo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de octubre de 2003