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Entrevista:ENRIQUETA ANTOLÍN | Escritora

"Durante años mi voz literaria estuvo atemorizada"

Sentimientos, intrigas y pasiones confluyen en la serie de relatos Cuentos con Rita (Alfaguara), de Enriqueta Antolín (Palencia, 1941). La obra es un conjunto de relatos de la vida en la que los personajes sufren y sienten de manera apasionada. Cuentos con Rita se inicia en 1986, cuando la autora logra publicar el primero de ellos en EL PAÍS. El volumen recoge 15 relatos que han sido elaborados a lo largo de casi dos décadas.

En cada cuento, Rita parece ser una mujer distinta: una fotógrafa extrañamente emparentada con un asesino; una ejecutiva enviada a Guatemala para conseguir acuerdos comerciales; una profesora de esquí o la dueña de una pensión familiar. A través de intrigas salpicadas por elementos sentimentales, trágicos, policiacos e incluso legendarios, cada uno de los personajes tiene su propia historia y en el fondo de ellos subyace la figura de una mujer.

"En todos los cuentos que esconde este libro hay alguna mujer, pero no es la voz de la mujer la que habla siempre. Hay tantos relatos escritos desde la voz de la mujer como desde la de un hombre. Además, hay muy distintas mujeres. Rita puede ser la mujer que todas las mujeres y los hombres llevamos dentro. Rita es un juego. Somos un extraño juguete, una broma de la naturaleza, interesante pero de muy dudoso gusto", indicó ayer la autora.

Antolín considera que en sus escritos tienen que aflorar los sentimientos que envuelven al ser humano. "El amor y el desamor están absolutamente presentes en la vida de todos los hombres y muje

res, son sentimientos que nos hacen vivir".

La autora de La gata con alas o Regiones devastadas se adentró en la literatura en 1986 con La fiesta ha sido un éxito, un relato corto que le permitió lanzarse a la aventura literaria. "Había escrito siempre pero durante toda la epoca de la dictadura, que es mi vida, yo sufrí el no adaptarme a la etapa que me había tocado vivir y estaba catalogada como una persona rara. Un poco descolocada, y en ese descoloque quería escribir, lo había querido desde niña. Me sentía como escritora y no podía manifestarme. No es que yo temiera la censura, sino que lo que yo imaginaba y deseaba expresar en el papel no me salía en mi voz. Durante muchos años he querido escribir y he sabido que no podía. Estaba atemorizada".

La autora considera que el cuento es un género difícil y cree que "lo más sorprendente de estos 15 relatos, porque incluso me ha sorprendido a mí, es que denotan voz propia. Da la sensación de que no existe una distancia de casi veinte años entre unos y otros".

La escritora utiliza distintos tipos de lenguaje en los diferentes cuentos y ello se debe, afirma, a que "voy por el mundo con todos los cables a mi alrededor y atenta a todo lo que me pueda suceder. Todo lo que me ocurre tiene alguna connotación literaria, es una forma de mirar el mundo. Todos hablamos según nuestra educación, carácter, procedencia, edad, sexo, y ello se debe notar en la construcción de los personajes y en su manera de expresarse".

Los personajes

La autora se siente igual de cómoda escribiendo novelas o relatos. "Me da igual expresarme en cuento que en novela. No soy capaz, aunque lo hacía de niña y adolescente, de expresarme por medio de la poesía. He sentido respeto por la poesía y eso me impide cultivarla. El cuento y la novela son dos formas de jugar a lo mismo".

Enriqueta Antolín se considera una escritora exigente consigo misma: "Con cada página que escribo termino agotada. Trabajo mucho el lenguaje. Cada vez que escribo, los personajes los construyo de una manera exhaustiva. Procuro que en cada uno de ellos el individuo se pueda reconocer. No son arquetipos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de octubre de 2003