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Cantabria y Asturias exigen al Gobierno que no dé por cerrada la crisis del 'Prestige'

Villacarriedo

Los presidentes autonómicos de Asturias y Cantabria, Vicente Álvarez Areces (PSOE) y Miguel Ángel Revilla (PRC), se reunieron ayer en la localidad cántabra de Villacarriedo para exigir al Gobierno central que no dé por superada la catástrofe provocada por la marea negra del petrolero Prestige. En el documento suscrito por ambos presidentes se reclama la restitución de la totalidad de los gastos asumidos por los Gobiernos regionales para paliar los daños del vertido, así como medidas compensatorias proporcionales al perjuicio causado. Revilla y Areces aseguraron que la catástrofe ecológica seguirá "generando repercusiones negativas", sobre todo para el turismo de la zona costera, y frente al "triunfalismo de no querer reconocer la llegada de toneladas de fuel durante el verano", demandaron que "no se cierre" este "trágico episodio" hasta que no esté resuelto de forma definitiva.

Los dos presidentes autónomos reclamaron, además, a la Administración del Estado que mantenga las brigadas de limpieza, que facilite la información sobre el vertido existente en cada momento y que planifique medidas para "evitar accidentes similares y mitigar sus consecuencias en caso de darse", según el documento.

Revilla y Álvarez Areces exigieron, además, al Ministerio de Fomento la "inmediata ejecución" del tramo de la autovía del Cantábrico entre Unquera (Cantabria) y Llanes (Asturias), no recogido en los Presupuestos Generales del Estado para 2004 y que constituye un "cuello de botella" para el desarrollo económico de ambas comunidades, señalaron los presidentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de octubre de 2003