Alain Juppé exculpa a Chirac de irregularidades financieras

El ex primer ministro francés Alain Juppé excluyó ayer toda participación de Jacques Chirac en el funcionamiento y las finanzas del antiguo partido neogaullista, Unión por la República (RPR), durante la primera jornada del juicio abierto contra aquél y otras 26 personas por financiación ilegal de dicha fuerza política.

Los hechos llevados a juicio se basan en la retribución con fondos de la alcaldía de París y de empresas privadas de 35 "liberados" del partido neogaullista, hoy disuelto en la Unión por la Mayoría Popular (UMP), el partido que gobierna Francia con mayoría absoluta y que encabeza el propio Juppé. La carrera de este último como eventual sucesor de Chirac en la jefatura del Estado depende, en primera instancia, de que salga absuelto de este proceso.

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Juppé reconoció ayer la existencia de "un cierto desorden" en el neogaullismo, cuando él fue nombrado secretario general de esa fuerza política, en 1988, favorecido por la nebulosa legal que permitía a un partido financiarse de manera incorrecta. Y sin explicar concretamente en qué consistía ese desorden -se supone que los detalles serán abordados en sesiones posteriores- Juppé sostuvo que él "regularizó" el funcionamiento del partido en 1993. En ese año, el RPR declaró tener 151 empleados, en vez de los 88 confesados hasta el año precedente.

Preguntado por el papel de Chirac -el actual jefe del Estado presidía entonces el partido neogaullista-, Juppé respondió: "El presidente no intervenía en la preparación del presupuesto, ni tampoco en su ejecución, ni en el funcionamiento cotidiano del RPR". Chirac no puede ser implicado en este proceso, puesto que le protege la inmunidad presidencial; pero la respuesta de Juppé ante los jueces da nuevas pruebas de su lealtad política y personal al jefe del Estado.

La acusación que pesa sobre los procesados tiende a dilucidar si existió un sistema de empleos falsos con los que el RPR se financió ilegalmente, y que implicó la desviación de fondos públicos (del Ayuntamiento parisiense) y pagos irregulares al partido por empresas privadas, que deseaban estar en la primera fila de las concesiones de obras o servicios públicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 29 de septiembre de 2003.

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