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El Papa adelanta la elección del grupo de cardenales que podrá votar a su sucesor

El pontífice nombra al arzobispo de Sevilla y a un español de la curia, miembro del Opus Dei

El papa Juan Pablo II nombró ayer 31 nuevos cardenales, de los que uno se mantuvo in péctore, en secreto. Entre ellos se encuentra el arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo, y un español miembro del Gobierno Vaticano y del Opus Dei, Julián Herranz. El nombramiento de nuevos cardenales estaba previsto inicialmente para el próximo año. El Papa también anunció la convocatoria del Consistorio para el 21 de octubre. Las incorporaciones debían completar el Colegio Cardenalicio, el órgano que, reunido en cónclave, tendría la misión de elegir un nuevo Papa cuando se produjera el fallecimiento del actual.

Estas novedades han añadido aún más trascendencia a los actos convocados para esas fechas con el fin de conmemorar el 25 aniversario del pontificado de Karol Wojtyla, el próximo 16 de octubre. A partir de ese día, se convertirá en el tercer pontífice de la historia con más años en la silla de Pedro. El Consistorio es una reunión solemne de cardenales, presidida por el Papa, en la que se debate sobre la política y la economía de la Iglesia católica; también es la cumbre eclesiástica en la que el Pontífice concede formalmente el rango cardenalicio a las nuevas incorporaciones.

En estos momentos hay 164 príncipes de la Iglesia, pero sólo 109 tienen menos de 80 años, una edad a partir de la cual no se puede votar en la elección papal, aunque sí optar al cargo. Juan Pablo II había anunciado ya a sus colaboradores su intención de ampliar y rejuvenecer el colegio cardenalicio en los próximos meses. Finalmente, se optó por octubre, en lugar de febrero o marzo, como se preveía en medios vaticanos, para integrar a los nuevos cardenales en las conmemoraciones del próximo día 16 y siguientes.

Con los 31 nombramientos, incluyendo el no especificado, el rejuvenecimiento es sustancial. El húngaro Peter Erdo, por ejemplo, tiene 51 años. El número de electores del Cónclave quedará temporalmente por encima de los 120 que, por tradición, se consideran el máximo deseable, pero en 2004 se equilibrará de nuevo por la llegada a los 80 años de un grupo de cardenales.

La nómina leída ayer por Juan Pablo II desde el balcón de su estudio, sobre la plaza de San Pedro, incluía 12 europeos, tres africanos, tres norteamericanos, dos centroamericanos y suramericanos, tres asiáticos y un oceánico. Entre los nombramientos más significativos figuraban los de Jean Louis Tauran, responsable de Asuntos Exteriores en el Vaticano y, como tal, uno de los artífices de la diplomacia pacifista impulsada por Juan Pablo II; el de Gabriel Zubier Waco, primer cardenal de Sudán, un país en guerra civil en el que los católicos sufren persecuciones; y el de Justin Francis Rigali, que en julio asumió el arzobispado de la diócesis de Filadelfia (EE UU) y que, en adelante, debería asumir una importante responsabilidad moral en la renovación del catolicismo estadounidense, en seria crisis tras la sucesión de escándalos y procesamientos de sacerdotes por abusos sexuales a menores.

El secretario del Papa

Quedaba el enigma del cardenal in pectore, el nombre desconocido. Tradicionalmente, esa fórmula era utilizada por los papas para proteger hasta el último momento, el de la imposición formal de los atributos cardenalicios, a los eclesiásticos de países donde la Iglesia católica sufría persecución. Eso hacía pensar que el cardenal in pectore podría ser Joseph Zen Ze-Kiun, obispo de Hong Kong y enfrentado a las autoridades de Pekín. Zen Ze-Kiun era uno de los considerados seguros en vísperas del anuncio de ayer.

Pero el desconocido podría ser también el polaco Stanislao Dziwisz, secretario personal del Papa y la persona más cercana a Juan Pablo II. Durante meses, los vaticanólogos auguraron que Dziwisz obtendría la púrpura y el cargo de coadjutor de la archidiócesis de Cracovia, lo que le garantizaría el arzobispado cuando falleciera el actual ocupante, el cardenal Macharski. Costaba creer que, en el crepúsculo de su vida, Juan Pablo II no quisiera asegurar el futuro de su fiel secretario. Los nombramientos in pectore también se utilizaron en el pasado para proteger a personas empleadas en el Vaticano frente a conspiraciones de última hora.

España, con nueve cardenales, de ellos seis electores y tres octogenarios, pasa a ser el tercer país del colegio cardenalicio por número de purpurados [Italia sigue teniendo el mayor número, 40; seguida de EE UU con 14; Brasil y Alemania con ocho cada uno, y Polonia y Francia con siete.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de septiembre de 2003