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Reportaje:LA POSGUERRA DE IRAK

Irán mira con expectación a Irak

El régimen de los ayatolás observa con inquietud los intentos de EE UU de democratizar a su país vecino

Las miradas de toda la clase política iraní, e incluso de muchos ciudadanos de a pie, se encuentran puestas en Bagdad ante el convencimiento de que lo que suceda en el vecino país tendrá consecuencias definitivas en éste. Los ayatolás tuvieron en Sadam Husein -que desató una guerra contra la República Islámica que duró ocho años (1980-1988) y en la que murieron 600.000 iraníes entre civiles y militares- a su enemigo más odiado. Derrotado éste, Teherán observa inquieto el intento de Estados Unidos, su enemigo más admirado, de levantar un Irak democrático sobre la ruinas del antiguo régimen.

Si la invasión de Afganistán que acabó con el despotismo de los talibanes puso en alerta al Gobierno iraní, la de Irak no sólo ha acrecentado el sentimiento de cerco -ambos países son vecinos-, sino que también ha convencido a sus dirigentes de la imposibilidad de aislarse en el mundo actual. Entre los ayatolás se ha desatado el temor a que un efecto dominó acabe con todos los regímenes autoritarios de Oriente Próximo si Washington logra estabilizar, en un periodo corto de tiempo, la situación en Irak y poner en marcha un Gobierno representativo y democrático.

Teherán teme que un efecto dominó acabe con los regímenes autoritarios

Los expertos señalan que para la supervivencia del régimen islámico es necesario un cierto grado de inestabilidad en los países vecinos, y en concreto en Irak, de manera que EE UU "esté entretenido" y se sienta incapaz de emprender otra acción militar, al menos mientras dure la campaña electoral para las presidenciales de noviembre de 2004.

La capacidad de Irán de apoyar el instigamiento de las tropas norteamericanas a través de la infiltración o del adoctrinamiento de células de chiíes afines llevó al Pentágono a proteger y permitir mantener sus armas al principal grupo opositor iraní: Muyahidin del Pueblo (MdP). Incluido en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado, de poco sirvieron a éste los esfuerzos desplegados durante cuatro meses para arrancar al presidente George Bush la orden de que los militares destacados en Irak destruyeran los campamentos de los MdP y requisaran sus armas.

Los MdP tienen su base en Irak desde que se lo permitió Sadam Husein en 1987. Los tres campamentos levantados cerca de la frontera, al noreste de Bagdad, permiten a miles de MdP, armados con tanques, artillería y vehículos blindados, realizar incursiones de castigo en Irán y, según el Gobierno iraní, sus acciones no se han interrumpido.

Intelectuales y opositores iraníes sostienen que la Unión Europea tiene ahora un "momento de oro" para impulsar su papel de mediador, de manera que apacigüe el militarismo de la Casa Blanca y fuerce la apertura del régimen de los ayatolás. "Europa tiene una política más consistente que EE UU en temas como los derechos humanos y los presos políticos. Su firme presión sobre Teherán actuará como resorte de la oposición para propulsar la liberalización del régimen, o su caída si sigue empeñado en cerrar los ojos a la realidad que le rodea", asegura Ibrahim Yasid, ministro de Exteriores del primer Gobierno de Jomeini y actual secretario general del ilegal Movimiento Azadi (Libertad).

Los reformistas parecen satisfechos con la rama de oliva tendida la semana pasada por Francia, Reino Unido y Alemania para que Irán firme el Protocolo del Tratado de No Proliferación nuclear a cambio de transferencia de tecnología nuclear civil. Según el viceministro de Exteriores, Mohsen Aminzade, la firma de ese documento realzará la "credibilidad" de Irán en el mundo y favorecerá el "crecimiento de la confianza" en las relaciones con otros países.

Aunque la mayoría de los iraníes está en contra de la ocupación norteamericana de su territorio, algunos la dan por "posible" y aseguran que la gente no combatiría ante una operación para derrocar al régimen. De hecho, la americanización de la sociedad iraní es palpable, tanto que, según una encuesta publicada meses atrás y que ha costado el encarcelamiento del director de la revista y el cierre de ésta, el 70% de los iraníes está a favor de abrir un diálogo con EE UU. Por delante de ellos, según ha trascendido recientemente, el ex presidente y hombre fuerte del régimen, Hachemi Rafsanyani, envió en secreto a Grecia a un representante suyo para mantener conversaciones con una delegación estadounidense.

Entre las posibles acciones que los expertos barajan para sacar a Irán del eje del mal establecido por Bush, que incluía a Irak, Irán y Corea del Norte, está el cierre del estrecho de Ormuz. Esto estrangularía a Irán económicamente y evitaría recurrir a medios militares. Los analistas también estudian una eventual decisión de Washington de bombardear, como hizo Israel en 1981 en Irak, las instalaciones nucleares iraníes de Busher, Arak y Natanz.

El juego está abierto y las soluciones son varias, pero, de momento, todo depende de lo que suceda en Irak. Los destinos de ambas naciones están más ligados que nunca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de septiembre de 2003