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Letonia decide su ingreso en la UE con una amplia participación en las urnas

Al 50% del escrutinio, el 'sí' vence claramente, pese a los temores de un retroceso económico

Letonia decidía ayer por una amplia mayoría -un 69% de síes con la mitad de los votos escrutados- adherirse a la Unión Europea (UE), en un referéndum celebrado 12 años después de su independencia de la URSS. La consulta popular se celebró en medio de los recelos de quienes ven en Bruselas el símbolo de un nuevo imperio y la incertidumbre del casi medio millón de ciudadanos de origen no letón (la mayoría rusos) sin derecho a acudir a las urnas.

Los 968 colegios electorales abrieron sus puertas a primera hora de ayer a casi 1,4 millones de ciudadanos con la fundada seguridad de las autoridades de que los letones con derecho a voto no darían la espalda a la esperanza europeísta y seguirían los pasos de sus vecinas Lituania y Estonia.

El índice de participación fue muy elevado. Un 72,53% de electores -más de un millón de los 1,4 millones de electores inscritos en el padrón- acudió a votar en el referéndum, según anunció la Comisión Electoral, superando así los límites de participación necesarios para validar el escrutinio. De acuerdo con la legislación, el resultado sólo sería válido si al menos la mitad de los electores que acudieron a votar a las legislativas de 2002 volvían a acudir a las urnas para el referéndum de adhesión, es decir, 497.543 personas.

Los resultados parciales confirmaron la tendencia mostrada en los sondeos a la salida de las urnas, publicados al fin del escrutinio, a las 22.00 horas locales (21.00 en la España peninsular), por la agencia de prensa BNS. Según la misma, de un total de 2.000 personas consultadas, el ganaba en un 69% frente a un 31% del no. Se espera que los resultados oficiales puedan conocerse hoy por la mañana.

En su campaña a favor del , las autoridades de Letonia, un país de 64.000 kilómetros cuadrados y casi 2,4 millones de habitantes, trataron de ahuyentar todos los temores de que la entrada en la UE suponga un retroceso en la calidad de vida alcanzada desde la independencia de la Unión Soviética.

La adhesión es apoyada por el Gobierno de coalición, formado por partidos de derechas, y la comunidad empresarial. El no a la integración proviene del campo nacionalista y de pequeños granjeros y productores, que temen no sobrevivir dentro de la UE, pese a las ayudas prometidas por Bruselas a los sectores agrícola y pesquero.

En el plebiscito participaron 29 observadores de ocho países, Finlandia, Dinamarca, Reino Unido, Ucrania, Polonia, Lituania, Bielorrusia y Rusia. Algunos de ellos manifestaron sus críticas por la exclusión de la votación de casi medio millón de habitantes de origen no letón (sobre todo rusos), que no poseen la ciudadanía letona por no superar las rígidas normas impuestas por las autoridades, incluido un examen del idioma letón.

Hasta ahora, habían aprobado en plebiscito su ingreso en la UE en mayo de 2004 Malta, Eslovenia, Hungría, Lituania, Eslovaquia, Polonia, la República Checa y Estonia, mientras que en Chipre, por sus condiciones especiales derivadas de la división de la isla, la decisión la tomó el Parlamento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de septiembre de 2003