San Telmo recuerda la obra de Chim Seymour, uno de los padres del fotoperiodismo

Fue uno de los fundadores de Magnum

David Chim Seymour (Polonia, 1911-Egipto, 1956) captó con su cámara y su particular mirada acontecimientos que han marcado gran parte de la historia del siglo XX. El Museo San Telmo de San Sebastián ha colgado de sus paredes 112 instantáneas que resumen el trabajo de uno de los creadores del fotoperiodismo y reflejan la visión de un artista al que le interesaba plasmar las consecuencias que conflictos como la Segunda Guerra Mundial tuvieron en la población civil.

La exposición, que permanecerá abierta hasta el próximo 26 de octubre, se estrenó en el IVAM el pasado invierno como la primera retrospectiva organizada en España de Seymour, quien fundó la prestigiosa agencia Magnum en 1947 junto a sus colegas Robert Capa, Henri Cartier-Bresson y George Rodger.

La retrospectiva está organizada por orden cronológico siguiendo los acontecimientos que durante su trayectoria profesional fue capturando Seymour, quien firmaba sus trabajos como Chim, una abreviatura fonética francesa de su apellido polaco (Szymin). La muestra arranca a mediados de los años treinta en Francia, donde el fotógrafo plasmó el espíritu de las clases trabajadoras y el compromiso de los intelectuales que, liderados por el Frente Popular, se movilizaron contra su Gobierno.

La imagen de dos niños que trabajan en la mina comparte espacio con varias instantáneas de las huelgas que organizaron los franceses en demanda de mejoras laborales. Son algunas de sus primeras imágenes y ya plasman lo que será una constante en el trabajo de Chim: su interés por los seres humanos y por lograr una complicidad con los personajes que retrata, según explicó ayer Marta Daho, representante de la agencia Magnum, durante la presentación de la exposición, que abre hoy sus puertas.

El interés de Seymour por los diferentes movimientos sociales le llevó a desplazarse a España en 1936 para cubrir la Guerra Civil. Fiel a su filosofía, inmortalizó con su cámara las consecuencias del conflicto bélico en la población civil. Este capítulo de la muestra incluye una de las fotografías más conocidas de Chim, la de una campesina escuchando un discurso político en Extremadura mientras da de mamar a su bebé, imagen que ocupó la portada de la revista Life.

La Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias también fueron objetivo de la cámara de uno de los fundadores de la mítica agencia Magnum en 1947. Una cámara con la que, por encargo de Unicef, inmortalizó la penosa situación de miles de niños tras la contienda. Son postales que no han perdido actualidad, pues aún se repiten en algunos puntos del planeta, subrayó Daho.

Como contrapunto a estas instantáneas, la exposición muestra los rostros de algunos de los famosos artistas que retrató Seymour, entre ellos su amiga la actriz Ingrid Bergman o el pianista y director italiano Arturo Toscanini. Éste último era reacio a las fotos, pero Chim logró hacerle presa de su objetivo gracias a la empatía que lograba con las personas a las que fotografiaba. La aventura de Seymour terminó el 10 de noviembre de 1956. Ese día una bala le mató cuando realizaba un reportaje en el Canal de Suez.

Un espectador de la muestra, entre dos de las imágenes que Chim Seymour tomó en el rodaje de <i>Funny face.</i>
Un espectador de la muestra, entre dos de las imágenes que Chim Seymour tomó en el rodaje de <i>Funny face.</i>JAVIER HERNÁNDEZ

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 19 de septiembre de 2003.

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