Columna
i

En bici

El próximo lunes se celebra el llamado Día europeo la ciudad sin mi coche, uno de esos acontecimientos de escasa efectividad práctica, pero que, cuando menos, tiene la virtud de poner sobre la mesa este gravísimo problema de las ciudades modernas y de rebote del conjunto del planeta. En la Comunidad Valenciana la jornada viene celebrándose de unos años a esta parte, con desigual seguimiento, en distintas ciudades. El Ayuntamiento de Rita Barberá no ha sido demasiado proclive a apoyar esta iniciativa, cuya organización debe bastante a la tenacidad de Antonio Cañuelo, responsable de transportes en la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia y candidato a suceder a Carmen Vila en la presidencia.

Al margen de la jornada oficial, Acció Ecologista Agró y el colectivo Valencia en bici han programado una Semana de la bici que se inicia hoy en la Casa Verda. Han organizado coloquios, proyecciones de películas, un taller de bicis, una fiesta y para el domingo, una excursión por la vía verde de Ojos Negros-Sagunto. Los actos concluirán el lunes por la tarde con un recorrido en bicicleta que, con el curioso apelativo de masa crítica, partirá de la plaza de la Virgen y recorrerá diversas calles de Valencia.

¿Y qué rayos es eso de la masa crítica? Pues a pesar del nombre, no es ninguna reunión de intelectuales chinos, aunque tiene un ligero parentesco con aquel remoto país. Se trata de algo tan sencillo como un paseo en bicicleta que se desarrolla colectivamente en diversas ciudades del mundo una vez al mes (http://www.masacritica.info/). La iniciativa surgió en la ciudad californiana de San Francisco en 1992, cuando un grupo de ciclistas se reunió para protestar por las condiciones del tráfico. La experiencia gustó, se convirtió en costumbre y a través de Internet se ha extendido por Europa y América. En Alicante, donde la celebración es bastante reciente, la concentración previa al recorrido tiene lugar a mediodía del último sábado de cada mes ante la plaza de toros. En Valencia, en cambio, la cita, que ya reúne a más de un centenar de ciclistas, se celebra los primeros viernes de mes, a las 19,30, en la plaza de la Virgen.

El nombre Masa crítica está tomado del documental de Ted White sobre ciclismo Return of the Scorcher, en el que se muestra lo que pasa en China cuando los ciclistas no pueden cruzar las intersecciones, debido al tráfico de automóviles y a la falta de semáforos. Entonces, se van juntando más y más ciclistas esperando para atravesar la calle y, cuando existe una cantidad suficiente -una masa crítica-, pueden cruzar todos a la vez con la fuerza de su número para parar el tráfico. Como dice la gente de Valencia en bici: "un ciclista puede ser atropellado, cinco pueden ser intimidados, pero cincuenta, o cien ciclistas, reclaman la calle".

El despilfarro energético, el cambio climático, la contaminación, el ruido, los atascos, el sedentarismo y las altas tasas de siniestralidad son algunos de los peligros que el abuso del automóvil privado ha convertido en cotidianas realidades. La guerra de Irak, o la presión de las petroleras y del Gobierno de George W. Bush sobre las tierras vírgenes de Alaska, son dos caras de una misma y siniestra moneda en la que el coche tiene sus buenos litros de culpa. La bici, como la infancia, es inocente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0015, 15 de septiembre de 2003.