Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Cuando sólo queda el sol

La comarca granadina del Marquesado acogerá la planta solar más grande de Europa

"El sol y el aire es lo único que no nos pueden quitar ya". Esa es la visión de Moisés Guijarro, alcalde de La Calahorra (Granada) sobre la reciente historia de la comarca granadina del Marquesado, un conjunto de diez pueblos cercanos a la ciudad de Guadix. Con una relativa prosperidad hasta hace una década gracias a las minas de hierro de Alquife, el cierre de éstas llevó a la comarca unos años negros en los que se ha perdido población, riqueza, puestos de trabajo y, principalmente, ilusión. Pero el sol siempre está ahí y puede hacerlos salir de ese ciclo infernal. A pesar de que casi todos están desengañados de casi todo, la decena de pueblos de la comarca ve un respiro a su decadencia en el sol, gracias a la próxima instalación en el término municipal de dos de sus pueblos -La Calahorra y Aldeire- de la mayor instalación de energía solar de Europa y una de las mayores del mundo.

La central tendrá un coste de 180 millones y una potencia de 100 megavatios

Las cifras de la próxima instalación solar no son insignificantes: 180 millones de euros de inversión para construir una central con una potencia total de 100 megawatios; 1.000 puestos de trabajo durante los 24 meses que dure construir la instalación y 116 puestos permanentes para la planta. Y para guinda, 1,1 kilómetros cuadrados de superficie de recepción de luz solar estarán disponibles para operar durante las 3.633 horas anuales que los estudios previos han determinado que la zona tiene de sol. Se utilizarán unos 400.000 espejos para recoger y concentrar toda esa luz.

Números muy grandes y esperanzadores para gente que está acostumbrada a vivir con un cuarto de suerte; media suerte a lo más. Una suerte es una unidad de medida de terreno utilizada en la zona. De las pensiones, de la agricultura -y por tanto de las subvenciones-, y de poco más se vive en la zona. Por ejemplo, como reconoce Manuel, un jubilado que juega a la brisca frente al Ayuntamiento de Aldeire, "la mayoría de la gente de aquí no tiene más que un cuarto o media suerte de tierra, entre dos y cuatro fanegas de tierra", dice Manuel. ¿Y con eso se puede vivir? "Con un cuarto de suerte se puede vivir en la miseria, como estamos todos por aquí". Quizá el sol que toman mientras juegan a las cartas les cambie la suerte. Al fin y al cabo, los estudios previos han determinado, dice Moisés Guijarro, alcalde de la Calahorra, que esta "es la zona de mejor cielo y con la luz más clara de Europa".

En los pueblos del Marquesado hay ya poca gente. Muchos emigraron, y no han vuelto, a Cataluña y Suiza. De los que quedan, explica Guijarro, el 70% son jubilados. Los jóvenes que trabajan en la comarca se dedican a la agricultura. En una zona minifundista como ésta, en la que el que más tiene no llega a la suerte de tierra, hay que sumar para poder comer. Así, muchos de los que emigraron tienen parcelas que dejan cultivar a los que se han quedado a cambio prácticamente de nada.

Desde que hace cuatro años aproximadamente comenzaron las primeras visitas de los representantes de la empresa alemana Solar Millenium, con Antonio Valverde, alcalde de Aldeire, todas las negociaciones se han mantenido en secreto. Nadie, por ejemplo, ha sabido en los últimos dos años para qué era una pequeña instalación que se había montado junto a uno de los restaurantes de los alrededores. Era para cuantificar las horas de sol. Pero el minifundismo sirvió para que la población se diera por enterada de los hechos. Con tantos pequeños propietarios, adquirir las 400 hectáreas necesarias para el montaje de las dos plantas generadoras era tarea imposible de silenciar. Además, el alcalde prefirió tomar las riendas de la negociación y asegurar igualdad de precios. La adquisición de terrenos por parte de la empresa ha necesitado reunir a alrededor de 200 propietarios. Casi ninguno ha vendido. Todos ceden el uso 30 años a razón de 420 euros anuales.

Jacinto Gómez es uno de los pequeños propietarios de tierra que ha firmado ya el precontrato de cesión de uso. Jacinto vive en Lausana (Suiza) desde hace 20 años. Él es barrendero y su mujer, María del Carmen, es limpiadora. La madre de ella, Carmen Manjón es la que cuenta su historia: "Los dos se quieren volver desde hace tiempo pero aquí no hay trabajo. Ahora, Jacinto ha alquilado sus terrenos y ha solicitado ser uno de los primeros para trabajar en la empresa cuando funcione". Yo te alquilo y tú me contratas. Éste, cuenta Yolanda Segura, agente de desarrollo local de Aldeire, es el patrón de muchos de los precontratos de alquiler entre la gente del pueblo y la empresa alemana.

Y se firman precontratos, y no contratos, porque la carrera burocrática de la planta eléctrica está casi terminada pero no del todo. La Junta de Andalucía debe dar aún algunos permisos para el inicio de las obras.

Así las cosas, si todo va bien, en dos años puede volver la alegría a esta comarca y, por ejemplo, comenzarán a llenarse de modo permanente el 50% de las viviendas de estos pueblos, vacías durante todo el año a la espera de que sus dueños vuelvan a pasar unos días de descanso en el verano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de septiembre de 2003