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Francia anuncia más recortes de impuestos pese a su alto déficit

El Gobierno francés de Jacques Chirac esta dejando muy claro que ha hecho oídos sordos a los consejos y reclamaciones de distintas instancias y personalidades sobre la conveniencia de aplazar o renunciar a sus promesas electorales. En su edición de hoy, el diario Le Figaro publica una entrevista con el primer ministro, Jean Pierre Raffarin, en la que éste indica que "hemos decidido mantener la orientación y bajar el impuesto sobre la renta en un 3%". Esa nueva reducción, sumada al 6% ya concedido entre 2002 y 2003, lleva la baja de la presión fiscal en tres años a un 9%.

Esto significa que el Gobierno de Francia está haciendo poco caso a las advertencias sobre el incumplimiento del Pacto de Estabilidad. Incluso al margen de que esta política de recorte fiscal no haya demostrado ser eficaz hasta ahora, Raffarin no duda en pronosticar que con ésta se logrará un crecimiento del 1,7% para 2004. Todos esos datos y los detalles de los presupuestos del Estado serán anunciados el 24 de septiembre, pero ya desde ahora arrecian las críticas, pues no en vano la previsión para 2003 era de un 2,5% y muy difícilmente alcanzará el 0,5%.

Las aspiraciones de crecimiento del Gobierno francés chocan con las previsiones de la Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), que revisó ayer a la baja el crecimiento para 2003 del conjunto de los países que conforman la zona euro. "La reactivación de la actividad económica está ahí, pero tiene una zona en la que se manifiesta de manera más débil, que es la Europa continental", dijo Jean-Philippe Cotis, jefe de los servicios de estudios económicos de la OCDE. Hace unos meses las previsiones hablaban de un aumento del PIB de la zona euro de un 1%, pero ahora las proyecciones lo dejan en un 0,5%.

Rebaja de tipos

Ante la atonía de la zona euro, Cotis estima que entra dentro de lo plausible que "el Banco Central Europeo (BCE) tenga que rebajar el precio del dinero". En la actualidad el tipo de interés está fijado en un 2% y las previsiones de inflación para la zona euro son de un 1%. "En lo que concierne a Europa, el problema estriba en que se bajan los impuestos cuando la economía va bien, pero cuando va mal se siguen bajando los impuestos y nunca se reducen los gastos. No se puede reducir la presión fiscal si no se reducen también los gastos", concluyó Cotis.

El futuro máximo responsable del BCE, el francés Jean Claude Trichet, lanzó también una andanada en el mismo sentido contra el Ejecutivo conservador de Jean-Pierre Raffarin. "Es un error pretender que, cuando se atraviesa un periodo difícil, es necesario para el crecimiento el aumentar los déficit. A partir de un nivel importante de gasto y déficit, los efectos positivos, keynesianos, del gasto público quedan anulados por la desconfianza de consumidores e inversores. El respeto del Pacto de Estabilidad refuerza la confianza y, por consiguiente, el crecimiento", dijo el aún gobernador del Banco de Francia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de septiembre de 2003