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Los combates en la capital de Liberia causan la muerte a más de 600 civiles

La ONU describe una situación terrorífica con los hospitales desbordados por las víctimas

Bombardeos y violentos combates. Las calles de Monrovia estaban ayer completamente desiertas. La única presencia era la de soldados fuertemente armados y algunos coches que trasladaban heridos. Éste era el relato del francés Guilhem Ravier, delegado del Comité Internacional de la Cruz Roja en Monrovia, contactado telefónicamente por este periódico. Los sangrientos combates en Liberia, entre los guerrilleros rebeldes y las tropas leales al Gobierno del presidente, Charles Taylor, han dejado en los últimos días más de 600 civiles muertos sólo en la capital, Monrovia, según el Ministerio de Defensa del país.

El Gobierno atribuyó la matanza a los bombardeos del grupo rebelde Liberianos Unidos para la Reconciliación y la Democracia (LURD), y éstos acusaban al Ejército regular de lanzar sus proyectiles contra el centro de la ciudad para sembrar el pánico. Los enfrentamientos se agravaron ayer en la zona del puerto, que el Ejército intenta recuperar desde el fin de semana, informa Reuters. Aunque en el centro de la ciudad aún no se ha combatido, los proyectiles procedentes de la línea del frente alcanzaban las viviendas, aseguraba el CICR. "Aún no tenemos el número exacto de víctimas, pero sin duda va a ser una cifra muy elevada", aseguraba ayer Guilhem Ravier. "Hemos estado toda la mañana trasladando heridos a los hospitales, a pesar de que cada vez están más saturados", decía Ravier. "El CICR ha trasladado a una ínfima parte de los heridos, ya que la mayoría de ellos no tienen ningún medio de transporte para llegar hasta los hospitales y demasiado miedo como para arriesgarse a salir a la calle", informó el delegado de Cruz Roja. El CICR mantiene un equipo quirúrgico de seis personas en Monrovia y reconoce estar al límite de sus posibilidades. Pero aseguraba ayer no querer abandonar la zona. "La gente no deja de huir, los campos de desplazados están atestados y son muchísimos los heridos que deben ser atendidos", puntualizaba Ravier.

En el mismo sentido se manifestó Médicos Sin Fronteras (MSF). Su equipo trabajaba ayer en Monrovia a marchas forzadas. Juanita Bonilla, cirujana colombiana, estuvo operando hasta las cinco de la madrugada del martes. Y no parecía que hoy la situación fuese a mejorar. Médicos Sin Fronteras denunciaba ayer los 14 años de sucesivas guerras que ha vivido Liberia. Una frágil tregua saltaba el pasado julio en pedazos con esta nueva ofensiva de los rebeldes del LURD contra el Gobierno del presidente Taylor, un antiguo señor de la guerra perseguido por crímenes contra la humanidad por la ONU.

"Cada día, los desplazados liberianos relatan a nuestros equipos su continua búsqueda de la seguridad perdida", contaba ayer Jordi Passola, de MSF. En un informe, Médicos Sin Fronteras recoge diferentes historias que son una realidad para muchos, quizá la mayoría, de liberianos. Violencia, desplazamientos, abusos, violaciones. "Los rebeldes atacaron el campo donde vivíamos. Saquearon casa por casa", cuenta una de las historias. "Los soldados nos cogieron a mí y a mis amigas, pero cuatro de nosotras conseguimos escapar. Sólo pasé una noche con los soldados. Nos fuimos en un momento de caos. Nos dispararon, pero no lograron alcanzarnos", relata una mujer. "Tuvimos que huir al bosque. Los niños morían de hambre. Había muchos enfermos. Mi padre murió", finaliza el último de los relatos. Este tipo de ataques violentos se suceden todos los días en todo el país. Algunas personas deciden no esperar a que les ocurra a ellos y abandonan sus hogares antes de que la guerra llegue a sus aldeas.

A su vez, la situación sanitaria y alimentaria de la población de Monrovia "se deteriora dramáticamente" por los combates, que impiden que la ayuda humanitaria pueda distribuirse en la capital liberiana, denunció ayer la organización Acción Contra el Hambre (ACH). "Hemos tenido que reducir el equipo a sólo dos personas por cuestión de seguridad", relataba ayer un miembro de ACH, Álvaro de Vicente, desde Sierra Leona, adonde tuvo que ser evacuado el pasado lunes por razones de seguridad.

La responsable de prensa de Acción Contra el Hambre en Madrid, Beatriz Parera, aseguraba ayer que "es casi imposible desplazarse por la ciudad para socorrer a los heridos, mantener el aprovisionamiento de agua e intentar evitar que se degrade aún más la situación alimentaria".

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) aseguraba ayer que la situación en Liberia era "terrorífica" y expresaba su preocupación sobre la suerte de las decenas de miles de personas atemorizadas que huían de los combates. Miles de personas buscaban refugio en el recinto de la ONU en Monrovia y en la Embajada de Estados Unidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de julio de 2003