Cartas al director
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Cuba, de luto

No la conocía personalmente, pero muchos otros tuvieron esa suerte, era como una amiga, una madre, una hermana. De sonrisa generosa y voz rota, mirada triste y trasero cubano que conseguía endulzarnos los días a aquellos que la escuchábamos. Admirada por sus paisanos, por sus vecinos y por aquellos que ni siquiera entendían sus palabras. Se abrazó asustada al exilio para conseguir regalar sus melodías a un mundo que le regaló la libertad, y siempre fue fiel a su corazón, a sus raíces y a su único amor. Celia se ha marchado para siempre y ahora seguramente esté cantando al ritmo del chan-chán en alguna nube que no podrá evitar llorar lágrimas que nos mojen de dulzura. Cuba está de luto, se fueron Compai, Tito y Celia, y los demás nos preguntamos por qué han tenido que pagar ellos el castigo de una isla cuyo único crimen ha sido vivir una revolución que parece no llegar a su fin. No lloren, ellos no querrían vernos tristes, es el momento de subir la música de todas las emisoras del mundo y que el viento arrastre el ritmo cubano hasta el lugar más escondido, no recordemos con tristeza unas vidas que lucharon, triunfaron y vivieron para hacernos felices a los demás. Hay personas que nunca desaparecerán porque algo de ellos siempre se quedará con nosotros. Hasta siempre... ¡Asúcar!

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 20 de julio de 2003.

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