NOTICIAS Y RODAJES

'Seres queridos' aborda con humor el conflicto árabe-israelí

La semana próxima comienza el rodaje de esta comedia en la que participa Norma Aleandro

Leni, una joven judía de Madrid, invita a cenar a su casa a Rafi, su novio, para presentárselo a la familia. Rafi no entra con buen pie. Primero, porque es palestino, y segundo, porque, poco antes de la cena, tratando de agradar a su futura familia política, mata por accidente al padre de Leni con un bloque de caldo congelado.

Así arranca Seres

queridos, película codirigida por la catalana Teresa de Pelegrí y el británico Dominic Harari. El filme comienza a rodarse en distintas localidades de Madrid el próximo lunes, y en la producción participan Gerardo Herrero y dos empresas británicas, una argentina y una portuguesa.

A la presentación de esta comedia negra, que tuvo lugar el lunes en Madrid, acudieron la pareja de directores y el elenco de actores que la protagonizan: la argentina Norma Aleandro, Marián Aguilera, Guillermo Toledo, María Boto, Fernando Ramallo y la niña Alba Molinero.

Ésta es la primera vez que De Pelegrí y Harari se enfrentan a un largometraje. La catalana es responsable de varios cortos, el último, Taste, una de las cinco partes de la película El dominio de los

sentidos, 1996. Harari, por su parte, además de haber escrito y dirigido varios espectáculos y un cortometraje (Soloist, 1993), cuenta con larga experiencia en el rodaje de documentales para la televisión británica. No es además la primera vez que la pareja de directores trabaja junta; ambos han participado en los guiones de varios largometrajes de Joaquín Oristrell.

La situación en Oriente Próximo es el telón de fondo de esta comedia en la que todo transcurre en una noche. Sus directores, ambos de origen judío, reconocen que el guión está inspirado, en parte, en sus propias familias. "Desde el microcosmos de la familia se pretende retratar la situación en Oriente Próximo", explica Harari.

Para De Pelegrí, que la película aborde un tema tan delicado en clave de humor está justificado: "Los grandes temas se han tratado con humor, pero siempre con respeto, mirando con una lente lo que no se suele mirar, que es lo que le da comicidad".

Pero la película no pretende ser sólo un espejo de la situación en Oriente Próximo. Las fobias y filias que se generan alrededor de la familia, que es, según Harari, "una forma de masoquismo", están en el centro de esta comedia.

En opinión de la directora, "no se trata de hacer un retrato del conflicto palestino-israelí, porque los miembros de esta familia no son símbolos de nada, sino de hablar de los conflictos de una familia judía, que se acrecientan la noche en que la hija mayor trae a cenar a su novio palestino".

La veterana actriz argentina Norma Aleandro, que encarna a Gloria, la "martirizada" madre de la joven judía, hace una lectura similar de la película. En su opinión, la familia protagonista de esta comedia "se parece a tantas otras familias por sus conflictos. La llegada del joven palestino no hace sino aumentar esos conflictos". De ahí, para Aleandro, "el acierto de la metáfora del conflicto de Oriente Próximo", ya que en el largometraje confluyen "los amores y los odios de una familia con los amores y los odios entre dos pueblos".

De encarnar al joven palestino, detonante de todos los problemas, se encarga el polifacético Guillermo Toledo, que asegura estar "entusiasmado" con el proyecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 17 de julio de 2003.