Mary M. Gaylord propone una lectura americana del 'Quijote'

El Quijote, de Miguel de Cervantes, no puede ser visto exclusivamente desde una óptica europea, sino que es pertinente realizar del libro una lectura americana, según sostuvo la profesora de la Universidad de Harvard y experta cervantista Mary M. Gaylord en la clausura del curso de doctorado Cervantes y Europa, coordinado por el profesor Emilio Martínez Mata, y que ha reunido en la Universidad de Oviedo durante los últimos tres meses a profesores y alumnos de España, Francia, Alemania, México y Estados Unidos.

La profesora Gaylord afirmó que "la crítica se ha suscrito a una visión del Quijote como una obra nacida de contextos europeos", de suerte que "tanto las abundantes alusiones literarias del texto cervantino como su atenta mirada hacia el mundo material de la historia se han leído como referencias peninsulares y mediterráneas", obviando lo que la profesora de Harvard define como "dimensiones trasatlánticas". Gaylord defiende que la excluyente interpretación europea del texto cervantino ignora otros "posibles modelos genéricos, puntos de referencia o fuentes de resonancias de muchos textos" que el autor "pudo haber conocido, y que, de hecho, conocía" . Se trata, a juicio de Gaylord, de lecturas americanas e históricas que influyeron en la "creación paródica del Quijote".

De acuerdo con esta tesis, la profesora de Harvard asevera que El Quijote no se inspira sólo, como se ha creído tradicionalmente, en "la dimensión caballeresca del feudalismo medieval y en un juego metaficcional que nada tiene que ver con la historiografía seria", sino que "la conocida transformación cervantina de los principales géneros literarios de su época tiene no una, sino dos bases: la primera, en los textos canónicos del Renacimiento europeo, y la segunda, en obras históricas y poéticas que ponen los mismos modelos al servicio de la representación de la historia nacional y de la experiencia española en América".

'Persiles'

Carlos Romero, catedrático de Literatura Española en la Universidad de Venecia, desarrolló la tesis de que las relaciones existentes entre el Quijote de Avellaneda (1614) y la segunda parte de la obra cervantina (1615) son "mucho más numerosas y relevantes de lo que se suele creer". Este estudioso advirtió asimismo del riesgo de que el Persiles, considerada por Cervantes como "su obra maestra intencional", y que el profesor Romero juzga como "una novela seria, aunque nunca aburrida, acabe siendo leída antes como risueña, cuando no decididamente cómica".

"El Persiles", señaló Carlos Romero, "muy bien podría convertirse, dentro de no muchos años, en poco menos que un funny book, al revés del Quijote, que, tras haber sido leído durante casi dos siglos en clave humorística, acabó siendo interpretado, a partir del Romanticismo, como un libro de significado mucho más complicado que el literal: como un libro, sin más, 'transcendental', cuando no decididamente esotérico".

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