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LA RUTA DEL VINO

Una bodega ilustrada

Guelbenzu ofrece desde Cascante una tradición cosmopolita y erudita como señas de identidad

Basta mirar la página web de Bodegas Guelbenzu (www.guelbenzu.es) para intuir que pertenece a la élite de los elaboradores ilustrados, donde el vino es más que el mosto de uva fermentado y cada paso cuenta con su referencia erudita correspondiente, con la explicación científica necesaria. Véase, sin ir más lejos, cómo se argumenta la vinculación de Cascante (localidad navarra regada por el Queiles donde se ubica la bodega desde hace más de siglo y medio) con la elaboración del vino: "Yehuda Ha-Levi, en el siglo XI, asombrado por las viñas del valle del Queiles, ensalzó sus frutos: 'Las copas desprovistas de vino son despreciables / como lo es un tiesto sobre la tierra, / pero, en cambio, llenas de mosto, lozanean, / como lozanea el cuerpo provisto de alma".

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Los viñedos de Guelbenzu, a la sombra del Moncayo, tienen antecedentes prestigiosos que merecieron el reconocimiento de poetas, pero quizá la muestra más clara de la erudición que rodea a esta firma se encuentre en los nombres de sus vinos predilectos: Evo y Lautus, de claras resonancias clásicas.

Las primeras noticias de la dedicación de los Guelbenzu al vino se remontan a 1847, cuando se pagó al garapitero (el encargado de cobrar el impuesto del vino) 19 reales de vellón y siete maravedíes por los 480 cántaros que vendió Martín María Guelbenzu. En 1851, la familia llevó vino, aceite y trigo a la Exposición Universal de Londres.

Estas inquietudes cosmopolitas se aprecian también en la siguiente generación. El hijo Martín Enrique estudió ingeniería en Lieja antes de dedicarse a la política; su hermano Miguel se tituló en Química en la Sorbona. Fue él quien modernizó la bodega y la situó entre las más importantes de su tiempo, con una presencia activa en los concursos de Burdeos y en la Exposición Universal de Barcelona, donde su vino obtuvo la medalla de oro.

No hay que olvidar la rama artística de la familia. El primo de éste último, Juan María, fue compositor y pianista: estudió en París donde conoció a Chopin y Listz, y en 1841 sustituyó a Albéniz como organista de la Real Capilla de Madrid. El escritor José María Guelbenzu también procede de esta familia y uno de los actuales propietarios, Ignacio Guelbenzu, es pintor.

Él y sus siete hermanos, bajo la dirección del padre, Julio, nieto de aquel Miguel impulsor de la firma, recuperaron en 1989 el ritmo de una bodega que había cesado su actividad en 1957, tras morir dos trabajadores intoxicados por el anhídrido carbónico que emana de la fermentación de la uva.

Los Guelbenzu mantuvieron la sede de siempre, la Bodega del Jardín, una elegante mansión que alberga las barricas de roble francés en las que madura el vino que procede de las 42 hectáreas, todas ellas propiedad de la bodega.

La última decisión de la firma llegó en agosto de 2001 cuando se desvinculó de la denominación de origen Navarra después de que se les impidiera elaborar bajo su marca vino de mesa en su nueva sede de Vierlas (Zaragoza), a cinco kilómetros de la comunidad foral. "Preferimos quedarnos bajo el paraguas de Guelbenzu que del de la denominación de origen", recuerda Inés Guelbenzu. Vista la trayectoria histórica, es comprensible.

Visitas: previa llamada al 948 850055.

Viñedo: 16 hectáreas de tempranillo, 16 de cabernet sauvignon, 8 de merlot y 2 de garnacha.

Vende vino en bodega.

Bodegas Guelbenzu. San Juan, 14. Cascante (Navarra).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de junio de 2003