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Tribuna:

La maestra del 'op art' británico

La Tate Britain de Londres presenta una amplia retrospectiva de Bridget Riley, considerada como una de las fundadoras y máximas representantes del op art junto con Vassarely.

Nacida en Londres en 1931 y formada en el Royal College of Art entre 1952 y 1955, tiene un primer acercamiento a la pintura más relacionado con movimientos históricos ya en desuso como el impresionismo o el puntillismo que con la abstracción que se venía imponiendo en los círculos artísticos internacionales. Es a raíz de sus estudios de diseño iniciados en 1959 cuando cambia su manera de entender la pintura. Los juegos de pavimentos blancos y negros de las plazas italianas inspiran sus inicios en lo que posteriormente se denominará arte óptico y conforman las que todavía siguen siendo sus obras más conocidas. La obra de Bridget Riley tuvo un inusitado éxito desde el momento de su aparición como demuestra su rápida inserción en el mercado británico y norteamericano, así como las exposiciones que importantes museos de todo el mundo le dedican siendo aún muy joven, tal es el caso del MOMA de Nueva York con la exposición de sus dibujos que organiza en 1966. También fue seleccionada para representar a su país en la XXXIV Bienal de Venecia de 1968 cuando contaba 37 años de edad.

Aunque a lo largo de la década de los años setenta el op art siguió estando presente en el panorama internacional, su influencia y consideración fue declinando progresivamente hasta casi desaparecer de la escena artística en las décadas siguientes. Ha sido en los últimos años en los que la figura de Bridget Riley está siendo recuperada, sobre todo a raíz del proyecto que realizó en el DIA Center for the Arts de Nueva York en el año 2000 con el significativo título de Reconnaissance. La exposición que ahora presenta la Tate Britain se inscribe más en la órbita de las exposiciones que tratan de recuperar o reconocer la trayectoria de una artista cuya obra hacía ya mucho tiempo que había dejado de inspirar a las jóvenes generaciones para formar parte de una historia, reciente, en la que los cambios de tendencia artística se sucedían de manera vertiginosa.

Su obra, vista desde una perspectiva actual, sigue teniendo un enorme interés, así como la capacidad de ilustrar de manera fehaciente una época en la que arte, diseño, moda y música popular irrumpieron en la vida de las jóvenes generaciones de una manera que no ha vuelto a repetirse con igual intensidad y capacidad de penetración posteriormente. Aunque no parece ser el caso que nos ocupa, tal vez asistamos, gracias a esta exposición, a un nuevo revival del op art, como últimamente viene sucediendo con otros movimientos del pasado siglo que ahora se nos presentan como novedad para públicos sin noción de la historia del arte más reciente.

José Guirao es director de La Casa Encendida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de junio de 2003