Cultura restaura cuatro tablas de un retablo gótico del siglo XV en Baena

La Consejería de Cultura devolvió ayer, tras su restauración, a la localidad de Baena (Córdoba) las cuatro tablas del siglo XV pertenecientes al retablo mayor de la Iglesia de San Bartolomé de Baena (Córdoba), el templo más importante de esta localidad cordobesa. Las piezas, denominadas Cristo resucitado, Calvario, Asunción y Coronación de la Virgen, corresponden al gótico tardío y no se conoce a su autor. "Son de las pocas piezas de influencia orientalista y flamenca que quedan en la provincia", explicó ayer la consejera de Cultura, Carmen Calvo.

La devolución a su lugar de origen se produce casi dos años después de permanecer en manos del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, ubicado en el monasterio de La Cartuja de Sevilla. Las restauradoras Rocío Magdalena y María del Mar González explicaron que el estado en el que se encontraban las tablas era "lamentable". Cuando fueron recogidas en septiembre de 2001 se realizó una prueba para determinar la datación de los soportes de madera en torno a 1460.

La consejera precisó que el soporte de madera de las pinturas estaba "prácticamente perdido por la acción de los xilófagos e insectos" y que estaba dañado por las "defectuosas" intervenciones y retintes que las piezas han experimentado en sus más de quinientos años de existencia. A partir de ahí, diferentes análisis fotográficos de luz normal, luz rasante y ultravioleta, así como un estudio radiográfico y una reflectografía infrarroja ayudaron a vislumbrar el origen de las tablas religiosas. La inversión total en los trabajos de recuperación ha sido de 48.243 euros dentro del programa andaluz de recuperación de bienes muebles, que contempla orfebrería, óleos y tallas del patrimonio andaluz.

Los problemas con los que se han encontrado los restauradores han sido el soporte, la separación entre las piezas, el pésimo estado de conservación de algunos añadidos y la falta de adhesión del tejido al soporte de madera, según los datos del análisis.

Además, la película de color presentaba un oscurecimiento generalizado, no sólo por la oxidación de los barnices, sino por la gran cantidad de repintes sobre estucos muy toscos que cubrían la pintura original, fundamentalmente en las uniones de las tablas. Los trabajos adquirieron mayor dificultad, ya que los retoques y el barniz habían sufrido una degradación química que impedía apreciar el color original de las pinturas. El tratamiento consistió en el rellenado de las uniones del soporte de madera, así como la retirada de barnices y capas de repintado que cubrían el original para su posterior limpieza. De las cuatro tablas destaca la denominada Calvario, de unos 200 x 160 centímetros, mientras que las otras tres piezas son aproximadamente de un metro de alto y ancho marcadas por los "mantos y decorados dorados propios de su origen flamenco", explicó Carmen Calvo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 20 de junio de 2003.

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