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TRAGEDIA FERROVIARIA EN ALBACETE

Renfe atribuye a un error humano el choque de dos trenes que causa al menos 16 muertos

El jefe de circulación asegura que puso el semáforo en verde, pero no autorizó la salida del Talgo

El accidente ferroviario más grave de los últimos 30 años en España, ocurrido el martes a las 21.40 a tres kilómetros de la estación de Chinchilla (Albacete), deja al menos 16 muertos, cuyos cadáveres habían sido rescatados a las 21.00 de ayer, 10 personas desaparecidas y 39 heridos, de los que sólo quedan ocho hospitalizados, tres de ellos graves, según los datos facilitados poco antes de las diez de la noche por el ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos.

El choque entre un tren Talgo donde viajaban cuatro trabajadores ferroviarios y 84 pasajeros y un tren de mercancías con dos maquinistas a bordo, se produjo en un tramo ferroviario de vía única (el 75% de los 12.624 kilómetros de la red española es de este tipo) y con un control de seguridad de bloqueo telefónico que depende exclusivamente del Jefe de Circulación de cada estación (este sistema data de 1942 y está vigente en el 44% de las vías férreas de España).

El tren Talgo Madrid-Murcia-Cartagena paró a las 21.30 del martes en la estación de Chinchilla (Albacete). En la cabina del Talgo se encontraban el maquinista, un interventor y un mecánico. En el resto de los vagones viajaban 85 personas, incluyendo al camarero que atendía el coche-cafetería.

El Jefe de Circulación de la estación de Chinchilla, un profesional de 37 años que lleva seis desempeñando ese trabajo, entregó al maquinista el impreso XM-1052 donde se establecen las límitaciones de velocidad del próximo tramo, y puso la señal de salida en verde.

Pese a esa acción, el Jefe de Circulación ha explicado a sus superiores que sabía que un tren de mercancías se acercaba a la estación y por eso él no había autorizado la marcha del Talgo mediante el necesario toque prolongado de silbato y la colocación frente al maquinista con una luz verde en la mano.

Renfe atribuyó la responsabilidad del accidente al Jefe de Circulación, según una nota redactada sólo tres horas después del accidente: "El tren Talgo salió de la estación de Chinchilla, en donde tendría que haber esperado la llegada del tren de contenedores. Un error del Jefe de Circulación de la estación de Chinchilla (Albacete) es la causa más probable del accidente".

El director de Infraestructuras de Renfe, Antonio Lanchares, que pudo hablar ayer con el Jefe de Circulación, explicó que el trabajador alegó que no había dado el visto bueno a la partida del Talgo, y que una vez parado le dio una circular en la que obligaba al maquinista de éste a no exceder la velocidad de 30 kilómetros por hora.

El Talgo salió de la estación de Chinchilla pasadas las nueve y media y circuló hacia la próxima estación de Navajuelos por un tramo ferroviario de vía única, sin electrificar, que carece de bloqueo automático de seguridad.

El Jefe de Circulación, que carecía de posibilidades técnicas de establecer contacto con el maquinista del Talgo, llamó al Centro de Mando para avisar de que el tren había salido sin su permiso, según su propio testimonio.

A las 21.40, cuando el Talgo apenas había avanzado 3.000 metros desde la estación de Chinchilla hacia la de Navajuelos, colisionó de frente con un tren de mercancias cargado con 28 contenedores.

El impacto provocó un incendio que afectó a la máquina y a los dos primeros vagones del tren de viajeros, ocupados por 27 personas. La locomotora del mercancías, que se situó encima de los restos del Talgo como consecuencia del choque, también ardió.

Las chispas causadas por la colisión de las dos máquinas se propagaron al gasóleo de la locomotora del Talgo, lo que desencadenó el incendio, según explicó el jefe de los bomberos de Albacete, Antonio Peinado.

La temperatura alcanzada en el interior de los vagones durante el incendio pudo llegar a 3.500 grados centígrados, según la evaluación de los expertos.

Cinco personas murieron en el acto como consecuencia del impacto: los dos maquinistas del mercancías, José Castillo Ruiz y Josué González Ríos, y el maquinista José Manuel Egea Godines, el interventor y el mecánico que viajaban en la cabina del Talgo.

Otras 21 personas, según los primeros cálculos de Renfe y del Ministerio de Fomento, quedaron atrapadas en los dos primeros vagones, abrasados por las llamas. Los cálculos de las autoridades se basaban en la diferencia entre el número de billetes vendidos y las personas que ingresaron en el hospital o se identificaron a las autoridades tras salir ilesas del accidente.

Miguel Corsini, presidente de Renfe, declaró a las siete de la tarde que los muertos podían ser 19, entre ellos los cinco ferroviarios. Sus datos se apoyaban en el hecho de que 19 familias se pusieron en contacto con la compañía ferroviaria para conocer el paradero de sus familiares.

A las 21.00, los bomberos habían rescatado 16 cadáveres tras más de 15 horas de trabajo. A las seis de la mañana comenzaron los bomberos la búsqueda de cadáveres ayudados por tres grúas de gran tonelaje dispuestas para desmontar el amasijo de hierros. La zona se llenó enseguida de coches fúnebres, agentes de la Policía Judicial, forenses especialistas en identificación de cadáveres y un equipo de psicólogos que se instaló en un hospital de campaña habilitado en la zona.

Los primeros seis cadáveres fueron rescatados antes del mediodía del vagón de cafetería, que resultó muy dañado por el choque. Una hora después llegó en helicóptero al lugar del accidente el presidente del Gobierno, José María Aznar, acompañado por el ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, y el presidente de Castilla-La Mancha, José Bono.

Tras una breve conversación con los técnicos, los dirigentes políticos dejaron la zona para que los bomberos volvieran al trabajo. A las tres de la tarde tuvieron que interrumpir el rescate ante el riesgo de derrumbe de la montaña de chatarra y solicitaron la ayuda de una grúa para descabalgar la locomotora del tren de mercancías, situada sobre los restos del Talgo.

El presidente de Renfe, Miguel Corsini, aclaró ayer que pese a las primeras hipótesis sobre el error humano del Jefe de Circulación, los hechos estaban "pendientes del desarrollo de las investigaciones" para conocer las causas del accidente por lo que podrían alterarse las evidencias iniciales.

Próximas inversiones

De forma paralela a las explicaciones del trágico accidente, la cúpula de Renfe detalló las inversiones realizadas en la línea Chinchilla-Cartagena, así como la licitación el pasado 1 de abril de las obras del nuevo sistema de gestión de la circulación ferroviaria en la misma línea.

El ministro de Fomento aseguró a este periódico que la mejora de la seguridad de la línea mediante la instalación del sistema de bloque automático de seguridad había sido adjudicada el mes pasado por 30 millones de euros.

La puesta en marcha de este nuevo sistema de gestión de la circulación se aceleró después de que la línea sufriera otro accidente 40 kilómetros más al sur, en la ciudad albaceteña de Tobarra, con un resultado de dos muertos y una cincuentena de heridos.

Renfe explicó que las vías en las que se han producido los dos últimos accidentes más trágicos, que son las que unen Albacete y Cartagena, han mejorado desde 1996 gracias a la inversión de 13,6 millones de euros, que han permitido mejorar la infraestructura ferroviaria, así como la conservación de los tramos.

Los sindicatos denunciaron ayer la falta de inversiones en la red ferroviaria de las regiones de Murcia y Castilla-La Mancha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de junio de 2003