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La nave interplanetaria europea 'Mars Express' va camino de Marte

La sonda se situará en órbita del planeta rojo el día de Navidad y soltará un módulo

A las 19.45, hora peninsular, salió ayer de la Tierra camino de Marte la nave científica europea Mars Express. Está previsto que llegue a su destino, la órbita del planeta rojo, el próximo 25 de diciembre para hacer estudios globales durante dos años como mínimo. La sonda salió en un cohete ruso Soyuz Fregat desde la base de Baikonur, en Kazajstán. En el centro del control ESOC, en Darmstadt (Alemania) de la Agencia Europea del Espacio (ESA), 300 personas, incluido el jefe científico de la misión y los responsables de los experimentos, despidieron la nave.

"Buen viaje", fue la frase de despedida transmitida desde ESOC, en Darmstadt (Alemania), a todos los centros de la ESA. A los pocos minutos, desde la sala de control comunicaron que todas las fases del lanzamiento se estaban produciendo con completa normalidad, y que el Mars Express, una vez encendida la segunda etapa del cohete, llevaba ya una velocidad de 5,7 kilómetros por segundo. "Los nervios han quedado atrás. Ha sido un gran comienzo", dijo David Southwood, director científico de la ESA, desde Baikonur.

Tras una vuelta a la Tierra cumplida en hora y media, la última etapa del lanzador, la Fregat, se separó a las 21.17 (hora peninsular) e imprimió el último impulso a Mars Express, que se dirige ya, a una velocidad de 10.800 kilómetros por hora, hacia Marte. Recorrerá 55 millones de kilómetros en 203 días. "Esta misión es diferente y complementaria de las demás", declaró el geólogo español Agustín Chicarro, jefe científico del programa. "Yo la resumiría con tres palabras: global (porque estudiará la atmósfera y la superficie y el subsuelo de todo el planeta), agua y vida, que son objetivos clave. Desde hace siglos la gente ha estado fascinada con el planeta rojo". Y añadió que Marte es el planeta más parecido a la Tierra y el más apropiado para ir en futuros viajes humanos interplanetarios.

Esta sonda automática, la primera que la ESA envía al planeta rojo, lleva siete instrumentos científicos a bordo, incluida una cámara de alta resolución y un radar avanzado que permitirá rastrear el subsuelo hasta una profundidad de unos cuatro kilómetros. Además, viaja pegada a la sonda el módulo de descenso Beagle, con instrumentos para tomar imágenes y analizar muestras en el lugar donde se deposite. En total, ayer salieron en el Soyuz 1.223 kilos de nave, una docena de instrumentos científicos y 430 kilos de combustible que se utilizarán casi en su totalidad en los motores de retrofrenado para la colocación en órbita de Marte a finales de diciembre. Allí funcionará Mars Express al menos durante 687 días terrestres, lo que equivale a un año marciano, pero los científicos creen que la sonda durará bastante más tiempo y esperan que se apruebe un presupuesto añadido para poder seguir trabajando. El Beagle 2, que se desprenderá de la nave seis días antes de que llegue, debe funcionar durante medio año terrestre.

Tras el lanzamiento ayer, los responsables de control de la misión en ESOC darán orden a los instrumentos de encenderse para así poder comprobar que se encuentran en perfectas condiciones. Luego se mantendrán apagados durante todo el trayecto. No se efectuarán experimentos científicos durante el vuelo interplanetario. Una vez en Marte, habrá un periodo de comprobación y puesta a punto de los equipos, y entre enero y abril de 2004 estarán todos los experimentos listos, informó ayer Chicarro.

Estéril

"Las dos sondas Viking nos dejaron la idea de que Marte es un planeta estéril por culpa de la radiación ultravioleta, un planeta esterilizado y oxidado", explicó ayer en ESOC, haciendo referencia a las dos naves de la NASA que descendieron sobre la superficie marciana en los años setenta, el biólogo español Ricardo Amils, de la Universidad Autónoma de Madrid y del Centro de Astrobiología, que es uno de los seis seleccionados por la ESA para recibir todo el conjunto de datos de todos los experimentos de Mars Express. "Ahora queremos conocer la capacidad de penetración de los rayos ultravioleta mediante los experimentos que se harán con el perforador y el analizador del módulo Beagle", continúa Amils. "Buscaremos carbono orgánico en el suelo y si está fraccionado isotópicamente sería un indicador de metabolismo".

En la misión participan más de 200 investigadores europeos, estadounidenses, rusos, chinos y japoneses. La construcción y el lanzamiento han costado 300 millones de euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de junio de 2003