Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
ORIENTE PRÓXIMO

Bush intenta rehacer los lazos con los países árabes tras el distanciamiento de la guerra

El presidente de EE UU se reúne hoy en Egipto con los principales líderes de la región

Todo está preparado. Sharm el Sheij, en Egipto, y Áqaba, en Jordania, serán, hoy martes y mañana miércoles, respectivamente, escenario de dos cumbres históricas, con las que el presidente norteamericano, George W. Bush, tratará de poner de nuevo en marcha el proceso de paz israelo-palestino, destrozado tras 32 meses de Intifada. La doble cita se produce dos meses después de finalizada la guerra contra Irak y constituye además el primer viaje de Bush a Oriente Próximo desde que en enero de 2001 se hiciera cargo de la presidencia de Estados Unidos.

A la primera cumbre en Sharm el Sheij, una turística localidad costera de la península del Sinaí, acudirán los máximos representantes de Arabia Saudí, Egipto, Jordania y Bahrein, calificados como "países árabes moderados", que se reunirán con el presidente Bush y con el primer ministro palestino, Mahmud Abbas, conocido como Abu Mazen. La sesión de trabajo tendrá como orden del día cuatro puntos esenciales: la puesta en marcha del plan de paz israelo-palestino, más conocido como la Hoja de Ruta; la lucha contra el terrorismo islámico, la reconstrucción de Irak y las reformas políticas y económicas para el mundo árabe.

Pero la cumbre de Sharm el Sheij es esencialmente el punto de reencuentro entre Estados Unidos y sus fieles amigos árabes, de los que se había distanciado como consecuencia de la reciente invasión de Irak y el derrocamiento del presidente Sadam Husein. La Casa Blanca se dispone con esta reunión a recuperar su papel hegemónico en la zona, reiterar compromisos y alianzas, y cicatrizar un largo y doloroso silencio. Con este gesto, Washington continuará la labor que durante ocho años llevó a término el anterior presidente, Bill Clinton.

Veinticuatro horas más tarde tendrá lugar la segunda cumbre, la de Áqaba, situada en la otra orilla del mar Rojo, en territorio jordano. Se celebrará también bajo la dirección del presidente de Estados Unidos y asistirán sólo dos invitados: Abu Mazen y su homólogo israelí, Ariel Sharon. En esa ciudad portuaria se encontrará también presente, aunque con un papel secundario, el rey Abdalá II de Jordania, el anfitrión de la cita, quien recuperará de esta manera el protagonismo internacional desempeñado durante décadas por su padre, el fallecido rey Husein.

La reunión de Áqaba tiene un orden del día mucho más escueto y conciso: poner en marcha un programa de pacificación del conflicto israelo-palestino, la Hoja de Ruta, en el que se han refundido todos los proyectos de paz esbozados e incumplidos durante los últimos 15 años. La sesión quiere ser la puesta en marcha oficial de la Hoja de Ruta, después de que fuera entregada el pasado 30 de abril a israelíes y palestinos y aceptada parcialmente y con condiciones por Sharon 25 días más tarde.

En Áqaba, Bush tratará de recuperar el espíritu de las cumbres tripartitas -Estados Unidos, Israel y Palestina- utilizadas frecuentemente bajo el mandato de su predecesor, Clinton, en los momentos especialmente críticos y conflictivos. La última reunión de estas características se celebró en octubre del año 2000, un mes después de que estallara la Intifada, en vísperas del fin del mandato de Bill Clinton y mientras el entonces primer ministro israelí, el laborista Ehud Barak, trataba de hacer las últimas apuestas a favor de la paz, tras el fracaso de una reunión similar en Camp David, en agosto.

Grandes ausentes

Los dos grandes ausentes de estas cumbres serán el presidente palestino, Yasir Arafat, y la Unión Europea. Éste es el primer acto de la historia de la moderna Palestina en el que Arafat queda aparcado. Las presiones de Israel y Estados Unidos han forzado un reemplazo en la cúpula de la Autoridad Nacional Palestina. La segunda ausencia es la de la UE, que a pesar de haber jugado un papel importante en la redacción y la negociación de la Hoja de Ruta, ha quedado relegada y olvidada, y a la que ni siquiera se le ha invitado a ninguna de las dos reuniones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de junio de 2003