OPINIÓN DEL LECTORCartas al director
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Cibeles

Enhorabuena diosa madrileña, te felicito, y me felicito, por los crespones de luto salidos de las plumas de muchos, y los pésames orales de otros. Este año los vándalos no se te subirán encima. Este año los gamberros no te pisarán con sus malditos zapatos. No, este año los macacos no se te subirán, cual árbol, hasta tu digna corona, ni te romperán el brazo, ni te robarán nuestra preciosa llave. No, no tendrán ánimos de masacrarte.

Este año llorarán sus penas dentro de su Bernabéu (allí, y no en otro lugar, es donde deben manifestarse, e incluso, si les apetece, seguir el culto a Cibeles, como lo hacían los romanos, dando lugar a manifestaciones de tipo orgiástico y sangrientas en las que los fieles llegaban incluso a castrarse, a imitación de Atis.). Les aconsejo que sólo cuelguen grandes cintas negras por el exterior, así participaremos todos los que no podamos entrar y nos haremos partícipes de su luto.

Sí, mi diosa madrileña, felicidades, pues esta vez no mancillarán tu nombre, y tu serena mirada podrá seguir soñando en una ciudad bonita para todos. De tu vecino Neptuno, no te preocupes, pues los otros bárbaros están bajo mínimos, y ni siquiera podrán celebrar ganar la Liga de Segunda el año que viene, porque con un poco de suerte no bajarán.

Dicen algunos imbéciles que ayer vieron lágrimas en tus ojos, diles la verdad, que fue por el maldito polen al mirar de soslayo a la feria del libro de ocasión.

Enhorabuena diosa, disfruta y descansa en tu trono y sigue contemplando la belleza que te rodea de mi Madrid. ¡Ah!, espero que el próximo alcalde no sea como el saliente y no permita estos vandalismos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 24 de mayo de 2003.

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