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Reportaje:

Un virus contra el gigante

La neumonía asiática amenaza con romper el ritmo de crecimiento de China, que es superior al 7% desde 1991

La crisis financiera de 1997 no derrumbó China, ni la recesión de Japón, ni la escalada de los precios del crudo de 2000 la hicieron tambalear. Tampoco le afectó el 11-S como al resto del mundo, ni las guerras en Afganistán e Irak la sacudió. Mientras la economía mundial se debilitaba siguiendo el parón de EE UU, China mantenía un ritmo de crecimiento superior al 7%, como desde 1991. Ahora, un microscópico virus, el de la neumonía atípica, amenaza con interrumpir ese récord de crecimiento.

El Banco Asiático de Desarrollo (ADB, según sus siglas en inglés) ya ha rebajado su previsión de crecimiento para China del 7,5 al 7% para este año, frente al 8% registrado en 2002. Esto, si la epidemia se ataja en seis meses, si no, el parón de la actividad será mucho mayor. El impacto sobre la economía de Hong Kong sería más profundo y, en el caso de que la epidemia se prolongara dos trimestres, la región especial administrativa de China registraría un crecimiento negativo del 2%, frente al 2% positivo previsto inicialmente por el banco asiático.

La debilidad de la economía china, a la que se suma la de Japón, que desde hace un decenio no levanta cabeza, arrastrará a una crisis a todo la región. De momento, el ADB también ha recortado el crecimiento de toda la zona en medio punto, hasta el 5,1% para este año, casi un punto por debajo de que ha calculado recientemente el Banco Mundial. "El descenso de la actividad implicaría una pérdida de ingresos cercana a 27.500 millones de dólares", indica el holandés John Lintjer, vicepresidente del ADB. "El sector más perjudicado será, principalmente, el sector servicios y, especialmente, el turismo", explicó Litjer durante una entrevista el martes pasado en la Fundación Ortega y Gasset en Madrid. El turismo supone de media el 9% de las 41 economías en vías de desarrollo de la región. Esta cifra puede elevarse hasta el 20% si se incluyen todos los negocios relacionados directa o indirectamente con el turismo, como la hostelería, restauración, comercio y transporte.

Con escuelas y hospitales cerrados, ciudades enteras en cuarentena y gente con mascarillas paseando por las calles, pocos son los hombres y mujeres de negocios o turistas que viajan a los lugares de Asia afectados por la epidemia. Aerolíneas como Cathay Pacific, de Hong Kong, y China Airlines, la principal compañía aérea de Taiwán ya han reducido fuertemente su número de vuelos. La asociación IATA mantiene su predicción de que las aerolíneas sufrirán unas pérdidas conjuntas de 10.000 millones de dólares este año, que se suman a los 30.000 millones que dejaron de ganar en 2002.

"Tanto si la neumonía asiática resulta ser como la pandemia de gripe de 1918 que mató a 40 millones de personas, como si se queda en una infección vírica de poco alcance, ya ha cundido el pánico", señala ABN Amro Asset Management en un informe. En Hong Kong, el índice Hang Seng marcó la semana pasada su mínimo de los últimos cuatro años y medio. "El mayor impacto de la caída del turismo podría darse en Malaisia, donde los ingresos provenientes de este sector equivalen al 7,7% del PIB, seguida de Hong Kong (6,1%), Tailandia (6,1%) y Singapur (5,0%)", añade ABN Amro. En cifras, los turistas, por ejemplo, se dejaron unos 8.200 millones de dólares en Hong Kong en 2001, según los últimos datos oficiales.

El impacto va más allá de las fronteras de Asia. Airbus, el fabricante europeo de aviones, ya ha advertido de que su objetivo de entregar 300 aviones este año corre peligro.

El miedo al contagio disuade a los empresarios a viajar a China para hacer negocios. Más de 120.000 representantes de la industria textil, del juguete, muebles y electrónica se dieron cita en la Fería Comercial de Cantón, unas de las zonas infectadas por la neumonía. Una quinta parte de estos visitantes venían de fuera de China. En 2002, se cerraron operaciones por 17.000 millones de dólares en ese encuentro. Pero la edición de este año, el 15 de abril, quedó ensombrecida por la recomendación de la OMS de no viajar a esta zona. Incluso muchos de los empresarios españoles que en octubre pasado acudieron al encuentro empresarial hispano-chino que se celebró en Pekín ahora se lo piensan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003