También morían en los campos de trabajo españoles

El sonido de esta palabra de barro, madera y horror llegaba generalmente a oídos de todos en alemán o en ruso. Los campos de concentración eran cosa de los nazis o de Stalin, que cargan con nombres de escalofrío como Dachau, Auschwitz, Treblinka, Mauthausen, Buchenwald, Siberia, Vorkuta o el Gulag... Pero hay que probar a decir también Albatera, Los Almendros, San Pedro de Cardeña, El Dueso, San Gregorio, San Juan de Mozarrifar, Cuelgamuros...
De todos estos lugares escribe Javier Rodrigo en Los campos de concentración franquistas, que se presenta el lunes en Madrid. Mariano Serrano, su editor, inicia con este título la aventura de los libros con un nuevo sello, la editorial Siete Mares. "La gente dice a veces que ya basta de hablar de estas cosas. Yo creo que nunca es suficiente", afirma Serrano.
La prueba es que sobre este asunto apenas hay nada escrito. Nada que nos devuelva la memoria del horror en España, donde existieron campos de trabajo, en la mayoría de los casos, pero también barracones de espera para la muerte en algunos lugares como Albatera, en Alicante, capítulo negro de la historia contemporánea española, donde muchos eran trasladados para ser hacinados hasta su fusilamiento en las peores condiciones sanitarias y humanas. "El propósito de los campos era la reeducación y el trabajo, no había una política de exterminio", asegura el autor. Aunque los crímenes también se sucedían.
El aprovechamiento del trabajo ajeno para los fines de los vencedores es el tema principal de Los esclavos de Franco, de Rafael Torres, uno de los libros sobre el franquismo de más éxito editorial, que relata cómo las empresas privadas afectas al régimen o a instituciones como la Iglesia se aprovechaban de los trabajos forzados de los vencidos y cómo miembros del clero dirigían esa atrocidad con mano de hierro.
Pero también otros títulos han abordado estos asuntos de manera contundente. Es el caso de Toda España era una cárcel (Aguilar), de Rodolfo y Daniel Serrano; Morir, matar, sobrevivir. La violencia en la dictadura de Franco (Crítica), un compendio de varios artículos, coordinados por Julián Casanova, en el que escriben Francisco Espinosa, Conxita Mir y Francisco Moreno Gómez, o Esclavos por la patria (Temás de Hoy), del periodista Isaías Lafuente, que relata con crudeza la vida en los batallones de trabajos forzados.
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