La Comisión y el Parlamento Europeo critican el proyecto de Giscard porque aumenta la burocracia

El presidente de la Convención europea propone crear dos nuevos órganos de gobierno

Valéry Giscard d'Estaing, presidente de la Convención Europea, ha conseguido irritar a todos con sus ideas. A la gran mayoría de los Estados miembros, en especial a los pequeños, así como al Parlamento Europeo y a la Comisión. Éstos le acusan de decantarse por el método intergubernamental para la futura Constitución europea, al proponer un presidente y un vicepresidente de la UE permanentes, y de añadir confusión y más burocracia al proponer un directorio y un Congreso independientes de esos dos órganos.

"Representan sólo una propuesta personal y, por tanto, es inútil especular sobre eso", declaró ayer el eurodiputado popular español y miembro del presídium de la Convención, Íñigo Méndez de Vigo. La Convención europea es el grupo de expertos, presidido por el francés, que elabora un proyecto de Constitución para la futura unión política de la UE.

El Ejecutivo comunitario criticó también ayer con dureza las últimas propuestas de Giscard, porque pueden "minar el equilibrio institucional" de la futura Unión a 25 y fomentar las "desigualdades entre los Estados" en favor de los más grandes. Su presidente, Romano Prodi, confesó sentirse "muy decepcionado". Para Bruselas, "incrementar el número de presidentes y vicepresidentes y crear nuevos órganos acarreará confusión y más burocracia".

Populares y socialistas, los dos mayores grupos de la Eurocámara, han reaccionado mal por estimar que rompe el equilibrio institucional a favor del Consejo y por la sugerencia de que el presidente y el vicepresidente de la UE no serían elegidos por el Parlamento. Además, arremeten contra un nuevo órgano, el Congreso, que el futuro elegiría al presidente y al vicepresidente de la Unión.

Giscard se alinea con los países grandes que apuestan por un presidente permanente de la Unión -"representan el 70% de la población europea", dice-, pero pretende contentar a los pequeños con la creación de un vicepresidente. Ninguno tendría funciones ejecutivas. En lo que casi nadie discrepa es en la designación de un ministro de Exteriores de la UE.

En la compleja arquitectura institucional giscardiana no falta un nuevo órgano que levanta chispas en la Comisión y el Parlamento y gran perplejidad entre los analistas. Se trata de un directorio, encargado de asegurar la "coordinación y la continuidad de los trabajos del Consejo" y que estaría formado por el presidente, el vicepresidente, el ministro de Exteriores de la UE y cuatro jefes de Gobierno a rotación. "Sólo añade confusión y burocracia", señalan fuentes de la Comisión.

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