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Crónica:FÚTBOL | La jornada de Liga

El Deportivo revienta al Barcelona

El equipo de Irureta impone su calidad y pegada, con Makaay a la cabeza, frente a un rival cansado y derrotado

Tan paciente como suficiente, el Deportivo se sacó de encima al revoltoso Barcelona en el Camp Nou y para hoy espera noticias del Madrid en Anoeta. El triunfo gallego resultó incuestionable y hasta cierto punto esperado, no sólo por la diferencia entre uno y otro equipo, sino también por el diseño del partido. Jugó el Barça a reventar, y a la que hizo puf quedó a merced del contrario, más descansado y competitivo, mucho mejor organizado.

Jugó el Barcelona con un equipo más grandullón que de costumbre, tanto que Riquelme perdió su plaza incluso en ausencia de Xavi, rendido más que lesionado. Antic prefirió abrir el campo por el flanco izquierdo, situando a Motta de interior, y levantar una pared humana en la divisoria, con Gerard y Mendieta, sabedor del buen criterio del Deportivo en la elaboración del juego por la titularidad de Valerón.

BARCELONA 2 - DEPORTIVO 4

Barcelona: Bonano; Gabri, Puyol, Frank de Boer, Reiziger; Overmars (Rochemback, m.78), Mendieta (Riquelme, m. 73), Gerard (Luis Enrique, m.61), Motta; Kluivert y Saviola.

Deportivo: Juanmi; Manuel Pablo (Víctor, m.45), Héctor, Naybet, Romero; Mauro Silva, Sergio; Scaloni, Valerón (Duscher, m.80), Fran (Capdevila, m.68); y Makaay.

Goles: 1-0. M. 1. Gerard recupera la pelota en la divisoria y la sirve para Kluivert, quien toca de primera para Saviola, y el argentino la levanta ante la salida de Juanmi. 1-1. M.16. Makaay lanza un libre directo, la pelota rebota en la barrera y queda a merced de Scaloni, que marca. 2-1. M. 24. A la entrada del pico izquerdo del área, Motta suelta un zurdazo con efecto que se cuela junto al poste izquierdo del meta. 2-2.M. 50. Fran abre para Romero, cuyo centro de primera lo cabecea Makaay de forma impecable. 2-3. M. 63. Sergi coge la pelota en la divisoria y habilita a Makaay, que se escapa de los centrales, sortea a Bonano y marca. 2-4. M. 74. Valerón toca para Sergio, que se gira y remata desde la media luna.

Árbitro: Pérez Burrull. Expulsó por doble amonestación a Romero (m.67) y a Saviola (m.73).

Camp Nou: 68.844 espectadores.

Ante la virilidad del Barça, muy bien dispuesto para el fútbol físico, Irureta opuso la posesión de la pelota, el control y el pase interior, de manera que quedó parado un partido muy bonito, lleno de contrastes, a veces vertiginoso, siempre interesante, interrumpido sólo por el árbitro, tan superado como malo.

Del atropello azulgrana quedó constancia al minuto de juego con un gol que retrató el planteamiento de su entrenador. Tres acciones en tres toques y gol: robó Gerard, tocó Kluivert de primera y Saviola remató a la red. Tenía el Barça el paisaje que quería para desplegarse a la contra con la complicidad de la hinchada.

El Deportivo encontró aire por momentos en un libre directo afortunado y remachado por Scaloni que le devolvió al partido. Especialmente constante en la conservación del cuero y muy presente en la línea de tres cuartos, fallaba en la contención porque sus zagueros eran pillados en inferioridad numérica y fracasaba en el juego por las bandas, especialmente por la derecha, mientras Romero no podía con Overmars en la otra punta.

El Barcelona se cerró muy bien y a cada balón que pillaba en la medular salía al galope como si fuera el Séptimo de Caballería. Un remate precioso de Motta le volvió a dar la razón para desdicha del Deportivo, que se quedó de nuevo rumiando frente al balcón del área. Vigilado Valerón por Mendieta, el Barcelona procuró que el partido lo jugaran diez contra diez. A falta de organizador, los azulgrana se embalaron de forma tan efectiva que convirtieron dos de sus tres llegadas.

Aún cuando le costó encontrar una pausa, Irueta estaba convencido de que el partido viraría a su favor por dos razones: el Deportivo podía ir cargando la máquina con jugadores de refresco mientras el Barcelona se desaceleraría necesariamente, incapaz de aguantar el ritmo del primer acto, lastrado por el esfuerzo, falto de futbolistas. Los azulgrana se desfondaron y perdieron el medio campo. El punto de inflexión lo marcó el gol de Makaay, que cabeceó con un giro de cuello precioso el primer centro que armó Romero.

Paró de correr el Barcelona, tan descabezado como falto de piernas, sin capacidad para ir y venir, sin posibilidad de trabajarse los espacios, a merced de Makaay, tan brillante con la cabeza con los pies. El ariete holandés avaló el remonte del Deportivo hasta la expulsión de Romero.Tuvo entonces el Barcelona la oportunidad de reengancharse a la contienda, sobre todo porque la salida de Luis Enrique avivó su paso y le dio más garra. Ocurrió, sin embargo, que Saviola se ganó la expulsión por una tontería. Listo en la segunda amarilla que el árbitro le mostró a Romaro, el argentino le dio un manotazo al balón que el colegiado castigó igualmente con tarjeta, la segunda, y consecuentemente salió la roja, un castigo excesivo si se tiene en cuenta que se perderá el partido del sábado en Chamartín. Restablecida la igualdad, el Deportivo volvió a lo suyo e impuso su autoridad futbolística sin discusión

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de abril de 2003