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GUERRA EN IRAK | Los bombardeos

La columna vertebral de la resistencia son los 'fedayin'

La guerra ha dejado ser prerrogativa exclusiva de los soldados, al menos en Irak. Cada día, los portavoces del Gobierno y del Ejército de Sadam Husein destacan el "heroico comportamiento" de las diferentes milicias populares, las tribus e incluso de campesinos individuales, en un esfuerzo por unir a todos los iraquíes en la tarea común de expulsar al invasor. El lema parece ser "cualquiera puede hacerlo". Esta estrategia rompe sin duda los esquemas previstos por los estrategas de Estados Unidos.

Pero quienes de verdad están llevando el peso de la resistencia, los autores de las llamadas operaciones especiales, no son ni Meisun Hamid Abdalá, la heroína que destruyó un blindado en Suk al Shuyuj, ni Alí Obeid, el campesino que derribó un helicóptero Apache en Kerbala. Analistas militares apuntan a dos cuerpos paramilitares como espina dorsal de la feroz oposición que las fuerzas anglo-estadounidenses están encontrando en el sur de Irak: la Seguridad Especial y los fedayin de Sadam, cuyas posiciones fueron objeto ayer de intensos bombardeos.

Los fedayin de Sadam constituyen una de las milicias más ideológicamente motivadas de todas las que defienden al régimen iraquí. Su propio nombre, luchadores de Sadam, refleja su origen. El grupo fue fundado por Uday, el hijo mayor del presidente Sadam Husein, a mediados de los años noventa para aplastar la disidencia interna. Bien pagados y pertrechados, se les reconoce por su vestimenta paramilitar y sus kufías al cuello o enroscadas en la cabeza.

Sus operaciones especiales (en realidad emboscadas, guerra de guerrillas e incluso acciones suicidas) están cambiando las reglas de esta guerra. Washington y Londres acusan a Irak de que sus soldados visten de civiles cuando les atacan. Los portavoces de Bagdad lo niegan. "Hay cientos de miles, millones, de civiles iraquíes armados defendiendo su país", asegura el ministro de Información iraquí, Mohamed Said al Sahaf.

Tampoco aceptan que la participación de estas fuerzas irregulares en el combate ponga en peligro a la población civil. "Son los norteamericanos los que han cambiado las reglas", defiende el general Hashem al Rawi, "nuestra yihad es sólo una reacción a sus crímenes". Y es que los iraquíes han enmarcado la defensa del país en el terreno del deber religioso para reforzar el apoyo de la población. "Nosotros no hemos iniciado la agresión, no hemos ido ni a Washington ni a Londres", justifica el militar.

Junto a los fedayin se han movilizado también los milicianos del Partido Baaz y los voluntarios del Ejército Al Quds, que dirige Qusay, el hijo menor del presidente. El número de sus fuerzas resulta muy difícil de establecer. Al hilo de las informaciones que facilitan los partes militares iraquíes, da la impresión de que los 700.000 hombres del Ejército regular, los 80.000 de la Guardia Republicana, los 15.000 de la Guardia Republicana Especial y los 10.000 de la Guardia Presidencial están siendo reservados para la batalla final en Bagdad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de marzo de 2003