Entrevista:TAJWAR KAKAR | VICEMINISTRA AFGANA DE LA MUJER | MUJERES

"El Gobierno no puede quitar el velo"

Tajwar Kakar no eligió un momento fácil para regresar a Afganistán. Esta maestra de 53 años huyó como refugiada a Australia con su marido y sus siete hijos en 1989, pero decidió volver a su país en pleno régimen talibán, en 2000, para tratar de mejorar la situación de viudas y huérfanos desde dentro. Y desde dentro ha vivido la más reciente guerra de un país castigado por conflictos desde hace 24 años. Ahora es viceministra de la Mujer en el Gobierno de Hamid Karzai.

Kakar, que recientemente visitó Madrid para asistir a un acto organizado por el Club de las 25, afirma que la situación de las mujeres afganas ha mejorado en este último año, ayudadas por "un Gobierno que apoya a las mujeres", aunque sigue habiendo brotes fundamentalistas. Para Kakar, la solución pasa por dar más poder político a las afganas, y que ellas mismas comprendan cuáles son sus derechos en el islam y se los hagan ver a sus familiares masculinos. "Ahora mismo sólo hay dos ministras, mientras que las mujeres representan el 60% de la población. Necesitamos más puestos en el Gobierno".

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Pese a que nominalmente "las afganas tienen ahora derechos políticos, sociales, a la educación o a la asistencia médica", "va a tomar su tiempo, han sido 24 años de guerra y no es fácil resolver todos los problemas en un año. Éste es el momento para que las mujeres trabajen duro por ellas mismas", afirma Kakar, que pone como ejemplo el burka: "Se sigue llevando, existe desde antes de la guerra, mi madre y mi abuela lo llevaban. Es un derecho de la mujer quitárselo, pero ella es la que tiene que hablar con su marido, con su familia, para hacerlo. El Gobierno no se lo puede quitar".

Mejorar la situación de las afganas en las áreas rurales es una de las prioridades del Ministerio de la Mujer. "En Kabul, las mujeres han tenido problemas desde 1992 , pero en las áreas rurales los han tenido desde la invasión soviética en 1979. Nadie ha trabajado allí en 24 años. Hay muchas viudas y huérfanos, y durante todos estos años, nadie ha atendido la salud de las mujeres, tienen problemas físicos y mentales, porque muchas han perdido varios hijos y el marido".

El principal escollo para cualquier plan de mejora es el económico. "Después del 11-S, Bush anunció que en seis meses reconstruiría Afganistán, la haría como América. Pero no lo ha cumplido". Kakar se muestra escéptica con la llegada de la ayuda internacional, sobre todo desde Estados Unidos. "Las grandes promesas han sido hasta ahora sólo palabras, no nos han ayudado lo suficiente". También es crítica con las agencias de cooperación, como Unifem (Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer). "Dicen que quieren ayudarnos, pero contratan mujeres extranjeras, cuando hay afganas muy preparadas. Tienen un salario muy alto; con su sueldo se podría ayudar a más de 20 mujeres aquí".

Este escepticismo y su conocimiento de primera mano de la guerra hacen que Kakar, que fue comandante con los muyahidin durante la invasión soviética y sufrió prisión y torturas, rechace radicalmente el estallido de un conflicto en Irak. "Pasará lo mismo que en Afganistán: destruirán todo, muchas mujeres quedarán viudas o tendrán que irse de su país, muchos niños se convertirán en huérfanos. La guerra no es la forma de resolver el problema, sino que creará muchos más, lo digo por mi experiencia". Para derrocar a Sadam Husein se castigará a todo un pueblo, al igual que ocurrió en su país: "Todos los afganos nos preguntamos: Bin Laden es sólo una persona, así que ¿por qué bombardearon entonces todo Afganistán?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 22 de marzo de 2003.

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