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España intenta evitar que un militar británico controle el Estrecho

España ha maniobrando en el seno de la OTAN para evitar que un militar británico tome el mando de la operación de control del Estrecho. Esta operación, que consiste en la escolta de buques cargados con material militar de EE UU en tránsito hacia el golfo Pérsico y la vigilancia de embarcaciones sospechosas, se venía desarrollando desde principios de febrero en virtud de un acuerdo bilateral entre Washington y Madrid, de forma que sus máximos responsables eran el jefe del Estado Mayor de la Defensa español, Antonio Moreno Barberá, y el de la Sexta Flota, Scott Fry.

Sin embargo, la Flota Permanente de la OTAN para el Atlántico (Stanavforlant) se ha hecho cargo del dispositivo esta misma semana, en aplicación del acuerdo del Consejo Atlántico que acordó ampliar al estrecho de Gibraltar la operación Esfuerzo Activo, de lucha contra el terrorismo, puesta en marcha en el Mediterráneo Oriental tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EE UU.

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En principio, la entrada en juego de la OTAN no restaba protagonismo a España, ya que la Stanavforlant se encuentra bajo el mando del español Manuel Otero Peñuelas, embarcado en la fragata Victoria. Sin embargo, el próximo día 21 debe transferir el mando de la flota, que tiene carácter rotativo, al comandante de la fragata británica Cornwall. El hecho de que un militar británico tome el mando de la operación de control del estrecho resulta inaceptable para España mientras continúe la presencia de la base colonial de Gibraltar.

Mando en Nápoles

La fórmula que se baraja es que, antes del relevo de Otero Peñuelas, el control de la operación se transfiera al Cuartel General Marítimo de Alta Disponibilidad, embarcado en el buque español Castilla y adscrito a la OTAN. Dado que el Castilla está en el Cantábrico participando en la lucha contra el chapapote, serían los elementos desembarcados de dicho cuartel, en Rota (Cádiz), los que asumirían el mando.

En todo caso, la responsabilidad última del dispositivo seguirá en manos del vicealmirante Fernando Sanfelice di Monteforte, comandante de las fuerzas navales de la OTAN en el sur de Europa, cuyo cuartel general se encuentra en Nápoles (Italia).

Desde el inicio de la operación, más de 120 buques con material militar de EE UU han sido escoltados durante su paso por el Estrecho. Sin embargo, la mayor preocupación no ha sido hasta ahora la presencia de presuntas embarcaciones terroristas, como era su objetivo inicial, sino la del buque insignia de Greenpeace, Rainbow Warrior, atracado en Cádiz desde el lunes. Dos lanchas neumáticas de la organización ecologista se acercaron ayer al buque Dallas de la Guardia Costera de EE UU, con pancartas contra la guerra. Las lanchas fueron perseguidas por dos patrulleras y un helicóptero de la Guardia Civil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 13 de marzo de 2003.

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