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AMENAZA DE GUERRA | Visita de Blair

Aznar y Blair insisten en que Irak plantea una amenaza que exige respuesta inmediata

Los dos líderes consideran un juego inaceptable el anuncio de destrucción de los misiles

José María Aznar y Tony Blair ratificaron ayer su plena sintonía en la crisis de Irak con unas declaraciones que establecen su rechazo de que el anuncio de la destrucción de los misiles Al Samud sea relevante, su convicción de que Sadam Husein sigue planteando una terrible amenaza para la paz mundial y su determinación de darle respuesta inmediata. Los líderes de España y el Reino Unido se mostraron confiados en lograr el apoyo del Consejo de Seguridad a estas posiciones, no aclararon qué harán si no lo obtienen y reiteraron su deseo de relanzar el proceso de paz en Oriente Próximo.

La necesidad de mantener "firme la presión" sobre Bagdad fue otro mensaje central de una rueda de prensa marcada por el anuncio iraquí de atender las exigencias de los inspectores relativas a los misiles citados, conocido horas antes. "Lo que ha pasado en las últimas fechas es un juego muy cruel de Sadam Husein con los deseos de paz de millones de personas en el mundo", dijo el presidente del Gobierno español.

"Cuando [el pasado miércoles] oí que Sadam Husein había declarado que no destruiría los misiles, supe que diría que sí justo antes de que [Hans] Blix [el jefe de los inspectores de la ONU] fuera a presentar su informe. No es el momento de jugar", señaló el primer ministro británico. Le hizo luego eco Aznar: "Hace sólo pocas horas escuchamos a Sadam Husein decir que no tenía ningún misil que violara sus obligaciones con la ONU. Ahora dice que los destruirá. Hay que impedir ese juego cruel".

Blair respondió así a la pregunra de qué cree que tiene que hacer el régimen iraquí para cumplir con lo que se le pide. "Sadam Husein sabe perfectamente lo que tiene que hacer. La cuestión es si quiere hacerlo", dijo, tras recordar que Bagdad debe autorizar las entrevistas sin testigos con sus técnicos y demostrar que ha destruido 8.500 litros de ántrax y 360 toneladas de agentes químicos, como le piden los inspectores. "Es un momento en el que tenemos que mantenernos firmes", aseguró, porque Irak "nunca se ha desarmado voluntariamente". "Los inspectores estarían a mil millas de Bagdad si no fuera por la presencia de tropas", añadió el primer ministro.

Tony Blair fue el más expresivo a la hora de describir la amenaza que, a su juicio y al del presidente del Gobierno español, sigue planteando Irak: "Creo, de forma auténtica y apasionada, que el terrorismo internacional y los Estados represores inestables que fabrican armas de destrucción son una amenaza auténtica a nuestra seguridad", declaró. "No sugiero que Sadam Husein vaya a atentar en España o el Reino Unido ahora", añadió, "pero, si no hacemos nada, si dejamos que la amenaza crezca, tendremos que hacer frente a una terrible tragedia cuya magnitud no podemos siquiera imaginar".

"Barra libre"

Aznar fue lapidario: "Lo peor que podríamos hacer es mandar un mensaje de barra libre o vía libre para el terrorismo". El presidente del Gobierno recalcó el empeño conjunto de que la crisis siga en el marco de la ONU, y el primer ministro explicó así el optimismo de ambos mandatarios con respecto a ese proceso: "Seguimos trabajando para lograr un pleno apoyo en el Consejo de Seguridad [a la nueva resolución que España y Reino Unido patrocinan junto a Estados Unidos], sobre una base simple. Es bueno recordar que la resolución 1.441 dice que Sadam Husein tiene una última oportunidad de cumplir sus obligaciones plena e incondicionalmente. Nadie en el Consejo cree que lo haga. Por eso creemos que la resolución pasará".

Al hilo de una declaración hispano-británica firmada ayer sobre Latinoamérica, Aznar recordó que México y Chile, miembros ambos del Consejo de Seguridad e indecisos, "son dos socios de primer orden de la UE" y los únicos países del subcontinente que han suscrito con ésta sendos tratados de libre comercio. "Espero", manifestó también, "que por el bien de la paz y la seguridad en el mundo, y por el bien de todo el sistema de relaciones internacionales, seamos capaces de lograr el consenso".

El presidente explicó así sus declaraciones publicadas la víspera por The Wall Street Journal, de que sería conveniente que el secretario de Defensa estadounidense, el duro Donald Rumsfeld, hable menos: "Es que yo soy partidario de que se hable poco; también los primeros ministros, y los ministros de Defensa, menos. Pero no sólo el de EE UU, sino en general, el de España también, el del Reino Unido... Tienen que hablar más los ministros de Exteriores y los portavoces del Gobierno".

Aznar y Blair admitieron que la defensa de estas posiciones les está suponiendo un desgaste político, y el español dijo: "Sería mucho más cómodo hacer otra cosa, marcharnos este fin de semana de vacaciones, mirar para otro lado y no asumir responsabilidades, pero no vamos a hacerlo. Trabajamos lealmente por la seguridad y la paz".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de marzo de 2003