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COLUMNA

Ornitorrincos

ENRIQUE MOCHALES

Yo no pienso marcharme de casa a mis nueve años de edad. Algunos dirán que tengo mucha jeta viviendo con mamá, cuando podría estar trabajando ya en una fábrica de balones de reglamento en Asia. Pero todavía sigo en el colegio. Sin embargo, ya sé lo que quiero ser de mayor. A mis padres les pareció una tontería. "¡Criador de ornitorrincos!", exclamaron; "¿Qué futuro profesional tiene un criador de ornitorrincos?".

Para criar ornitorrincos, les expliqué, lo primero que hay que hacer es traerlos de Australia o Tasmania, y lo segundo tener un platipusaurio. De acuerdo, nadie sabe lo que es un platipusaurio, ni siquiera yo sé lo que es un platipusaurio, pero si alguien lo consulta en la enciclopedia verá que esa palabra existe, y si existe seguro que en algún otro libro viene la forma de construir un platipusaurio para criar a mis ornitorrincos. El resto, si están a gusto, lo hacen ellos. Cuando el ornitorrinco desea aparearse, la hembra le coge la cola a macho, el macho a la hembra, y empiezan a dar vueltas. ¡Es fantástico! Unos meses después tienen un ornitorrinquito.

¿Qué para qué sirve criar ornitorrincos? Pues para muchas cosas. Como no hay muchos criadores de ornitorrincos, es una profesión con bastante futuro. ¿Alguien ha visto alguna vez un ornitorrinco? ¡Por supuesto que no! Pues yo seré el único que tenga un ornitorrinco, y haré pagar a cada persona que quiera verlo, y me haré muy rico. Entonces les diré a mis padres: "¿Queréis ver ahora mi ornitorrinco?". Pero como seré muy rico, les perdonaré, y les dejaré ver el ornitorrinco sin pagar.

Calculo que en poco tiempo mi granja de ornitorrincos que viven en platipusaurios habrá aumentado hasta el punto de poder exportar ornitorrincos a todo el mundo. Mis ornitorrincos estarán amaestrados y serán artistas de circo. Yo viviré rodeado de ellos, y me despertarán al amanecer, con agradables grititos de felicidad, acariciándome las plantas de los pies con sus picos de mocasín. Después palmotearán en la charca mientras yo preparo el desayuno. ¡Será estupendo! Mi hermano pequeño dice que el también quiere ser cuidador, aunque no sé si le dejaré tocarlos. Los ornitorrincos son muy susceptibles, y si los toca alguien que no sea su amo le pueden matar a patadas de pico.

Me falta enterarme de lo que comen los ornitorrincos. Supongo que comerán cosas de patos, mezcladas con cosas de nutrias, aunque no lo tengo muy claro. Papá dice que se alimentan a base de salchichas y cerveza de lata. Yo creo que será mejor no dejarle tocar los ornitorrincos a él tampoco. Se nota que no los cuidaría bien. De todas formas, ya le he convencido casi, porque al final me ha dicho que si lo que quiero ser es otorrinolaringólogo, seré otorrinolaringólogo, que, según él, es como se les llama a los criadores de ornitorrincos.

Por su parte, a mamá le encantó el ornitorrinco que le enseñé en una foto. Dijo que tenía un aspecto muy gracioso. Luego se fijó más, y comentó que se podría hacer un abrigo preciosísimo con su piel. En fin, que me tendré que pensar también si le dejo acercarse a mis ornitorrincos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de febrero de 2003