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AMENAZA DE GUERRA | La protesta ciudadana

Barcelona reúne a 1,3 millones de personas contra la guerra en la mayor manifestación de su historia

La cabecera de la marcha tardó más de tres horas en completar el recorrido previsto

La de ayer fue, con diferencia, la mayor manifestación de la historia de Cataluña. Hubo más personas que en la marcha de protesta por el asesinato de Ernest Lluch a manos de ETA, en 2000. Y muy probablemente más que en la histórica marcha que pidió el Estatut, en 1977. La riada de gente, que se manifestó pacíficamente y de forma festiva por el centro de Barcelona, fue tan impresionante que se desbordó por completo: cuando la cabecera no había llegado ni siquiera a un cuarto del recorrido previsto, ya quedó bloqueada. La Guardia Urbana cifró la asistencia en 1,3 millones de personas.

Ni los más optimistas -y en la Plataforma contra la Guerra había muchos- podían llegar a imaginar un éxito tan rotundo. Centenares de miles de personas colapsaron Barcelona al grito de "¡guerra no!", acompañado de protestas por la política del Gobierno de José María Aznar.

Familias enteras -desde el bebé al abuelo-, grupos de estudiantes, jóvenes, jubilados... convirtieron la manifestación de ayer en un espectacular crisol de colores y procedencias muy distintas, con el único nexo de una oposición a un eventual ataque sobre Irak. "No a la guerra" fue uno de los eslóganes más coreados, junto con las críticas a Aznar y al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, a los que se animaba a "ir a Galicia si quieren petróleo".

La Delegación del Gobierno en Cataluña calculó la asistencia en 350.000 personas, frente a los 1,3 millones cuantificados por la Guardia Urbana de Barcelona. Los organizadores la cifraron en cerca de dos millones de personas. Este periódico calcula la asistencia en un mínimo de 1,1 millones de manifestantes tomando una foto fija a las seis de la tarde.

La superficie total del recorrido inicialmente previsto es de 120.000 metros cuadrados. Contabilizando cuatro personas por metro cuadrado salen 480.000. La zona que se ocupó al margen de ese itinerario suma otros 227.000 metros cuadrados. Aplicando esta vez el criterio de tres personas por metro cuadrado se obtienen otras 681.000 personas, a las que habría que añadir los manifestantes que fueron incorporándose al punto de partida hasta las 19 horas.

Al margen de cifras, lo cierto es que todas las previsiones de los organizadores saltaron por los aires ante la masiva afluencia de ciudadanos. La cabecera, con una pancarta, portada por personas anónimas, con el lema "Detener la guerra es posible", escrito en catalán, ya tuvo problemas para iniciar la marcha porque todo el paseo de Gràcia estaba ocupado por gente que se dirigía al punto de partida, en la confluencia con la avenida Diagonal.

La segunda cabecera, formada por representantes de todos los partidos políticos, salvo el PP, y de las instituciones, como el presidente del Parlament y el alcalde de Barcelona, también quedó inundada por la marea humana. No estaba, en cambio, el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, quien, pese a las reiteradas peticiones lanzadas desde múltiples sectores sociales y políticos, declinó asistir a la marcha esgrimiendo el argumento de que los presidentes no acuden a manifestaciones.

La marcha quedó completamente colapsada a las 18.00, una hora después de iniciarse. La cabecera sólo había recorrido un cuarto del trayecto y ya no podía seguir avanzando porque la plaza de Tetuan -el lugar previsto para la lectura del manifiesto- estaba llena a rebosar. Hasta las 20.00 la cabecera no llegó al final del trayecto, situado a unos 1.900 metros del inicio. Como era imposible avanzar, el río de manifestantes empezó a desbordarse por las calles adyacentes.

A pesar del bloqueo humano, el manifiesto se leyó igualmente en el lugar previsto, con la cabecera ya desmembrada. La actriz Carme Sansa, que dio lectura al texto, pidió al Gobierno español que se desmarque de la "agresión imperialista" que se prepara y mostró el rechazo a la guerra, con independencia de que tenga el visto bueno de Naciones Unidas. En la marcha no se produjeron incidentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de febrero de 2003