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El Instituto de la Salud Pública propone la venta de preservativos en los colegios

Un estudio realizado por el servicio de Educación Sanitaria del Instituto de Salud Pública de la Comunidad propone la venta de preservativos en los colegios para evitar a la población adolescente y juvenil la vergüenza que les supone adquirirlos en farmacias.

El estudio es una evaluación cualitativa de la campaña de promoción del uso del preservativo en la población adolescente y juvenil de la Comunidad; un informe que se realiza desde 1998 y que se ha redactado después de realizar siete entrevistas con farmacéuticos y 14 con jóvenes con edades entre 17 y 19 años con comportamiento sexual activo y residentes en zonas de riesgo de incidencia del sida.

Los dos principales factores detectados que impiden el uso del preservativo son, según el estudio, la inhibición en su compra en farmacias "por corte", lo que impide una conducta previsora en los jóvenes, y una estrategia de determinados varones "con éxito sexual" tendente a evitar su uso para obtener mayor placer.La conclusión del estudio es que la campaña ha sido positiva desde el punto de vista informativo, pero no tanto en la eliminación de esos dos riesgos detectados. El informe destaca que "no se ha advertido eficacia en la propuesta de venta de preservativos a bajo precio en las farmacias".

Para evitar el "corte" de los jóvenes recomienda la instalación de máquinas expendedoras de preservativos en las farmacias, pero el infome añade que una alternativa de similar o mayor eficacia sería "la venta de preservativos en los colegios". El joven, dice el estudio, concede menos importancia al bajo precio de los preservativos que a la calidad de los mismos, por lo que busca marcas conocidas.

Por ello, el estudio recomienda la instalación de las máquinas expendedoras en lugares públicos (por ejemplo, supermercados o perfumerías) y que se compruebe la garantía de los productos.

El "no uso puntual" del condón se debe menos a la falta de información que a una expectativa de goce mayor en las relaciones sexuales, incluso con un cálculo del riesgo que se corre.

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En la lucha contra este comportamiento reacio al preservativo "es vital contar con la colaboración de las chicas", en la medida en que éstas se juegan más y valoran menos la diferencia del goce con o sin preservativo.

Es necesario, dice el informe, "un papel más activo" de la chica, que habitualmente considera que el preservativo es responsabilidad del varón y tiene más pudor en llevarlo ella misma.

El estudio detecta una "indiferencia general" ante los mensajes de estas campañas informativas, por lo que la capacidad de influencia en los jóvenes es limitada, ya que éstos saben que hay que utilizar el preservativo y por qué.

Por ello, el estudio considera que la mejor forma de divulgar el uso del condón es hacer ver al joven los riesgos que corre, no sólo del contagio de sida, que está perdiendo fuerza como condicionante del comportamiento sexual del adolescente, sino "extender la información a todo el ámbito de enfermedades venéreas" e informarle del riesgo final que tienen.

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