Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Fomento estudia cómo extraer el combustible del barco | CATÁSTROFE ECOLÓGICA

Una gabarra con 1.400 toneladas de fuel y gasóleo se hunde en la bahía de Algeciras

El capitán de la barcaza murió en el naufragio y los otros dos tripulantes fueron rescatados

La barcaza Spabunker IV, que suele realizar tareas de suministro de combustible a buques en el puerto de Algeciras, se hundió en la madrugada de ayer con 1.029 toneladas de fuel en sus tanques y 345 de gasóleo en sus depósitos, tras sufrir una vía de agua en la popa, junto a la sala de máquinas. El naufragio de la embarcación provocó la muerte de Miguel Roig, el capitán del buque, cuyo cadáver fue recuperado sobre las 13.30, recubierto de fuel, por los equipos de rescate que peinaban la zona de la bahía algecireña donde ocurrió el siniestro. Una ligera cantidad de gasóleo afloró del barco.

Roig, de 40 años, tenía casi 20 años de experiencia en la empresa Ciresa, propietaria de la gabarra, y navegaba junto a otros dos tripulantes, Mohamed Otmani (maquinista) y José Pérez Casado (bombero), que fueron rescatados con vida y trasladados al Hospital Punta Europa de Algeciras. Ambos recibieron el alta médica a las pocas horas, tras ser atendidos de hipotermia y varias contusiones.

Otmani fue quien alertó a sus compañeros sobre la existencia de una vía de agua en la zona de popa, junto a las máquinas del barco. Sólo unos minutos después el barco se hundió tras lanzar un mensaje de socorro. El director de Ciresa, José Manuel Portal, confirmó que Pérez Casado selló herméticamente el tanque de la gabarra, en lo que calificó como "una actuación normal en estos casos".

El plan de emergencias de la bahía de Algeciras se activó a las 4.30, pero los dos barcos enviados por Salvamento Marítimo sólo pudieron certificar el hundimiento de la gabarra. La Spabunker IV se hundió a menos de una milla del puerto de Algeciras, hacia donde navegaba con mala mar desde la terminal de la refinería Gibraltar de Cepsa. La gabarra sufrió una vía de agua por causas aún desconocidas y la sobrecarga que provocó la entrada masiva de agua hizo que el barco diera un violento giro y se hundiera de popa. Ésta quedó clavada en el fondo, a 50 metros de profundidad, pero al quedar el pecio en posición vertical, la proa está a 12 metros de la superficie.

Tras el hundimiento, afloró una pequeña mancha de hidrocarburos, que disparó el dispositivo de emergencia. A mediodía, el Ministerio de Fomento aseguró que se debía a un escape del depósito de combustible del barco y descartó que la mancha se originase en una fuga de los tanques. Un equipo de buzos de Cepsa, contratista habitual de la barcaza, verificó que no había fisuras en los tanques, mientras una decena de barcos limpiaban el pequeño vertido.

El Spabunker IV forma parte de una flotilla de tres embarcaciones de Ciresa que operan en el puerto de Algeciras. A diferencia de las otras dos gabarras, la hundida, construida en 1991, es monocasco, aunque su dimensión (640 toneladas de registro bruto) la excluye de la prohibición recientemente aprobada por el Gobierno para petroleros de más de 5.000 toneladas de peso muerto.

El ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, que tenía prevista ayer una visita oficial a Granada, viajó a Algeciras y se reunió a mediodía en la Capitanía Marítima con autoridades locales y autonómicas. Álvarez Cascos, tras agradecer la colaboración de los Ayuntamientos y la Junta de Andalucía, certificó que la bahía estaba "limpia de contaminación". El ministro aseguró que "en 48 horas" habrá una decisión sobre cómo extraer el fuel. Fomento informó de que un buque anticontaminación inglés, destinado hasta ahora al desastre del Prestige, zarpó por la tarde para reforzar el dispositivo en la bahía de Algeciras.

48 horas para el rescate

El ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, prometió ayer en Algeciras que en un plazo máximo de 48 horas se decidiría el modo en el que se atacará el problema surgido con el hundimiento del Spabunker IV. Álvarez-Cascos encabeza un equipo de 35 personas que, según sus propias palabras, encargará un proyecto a una empresa "especializada" para bien reflotar la nave u optar por extraer en primer lugar las alrededor de 900 toneladas de fuel pesado que transporta. Por el momento, Fomento ha contactado con tres empresas internacionales.El ministro minimizó el escape y aseguró que el único combustible que había llegado al agua era el que usaba el motor de la nave. Se trata de gas oil, mucho más voluble y, por lo tanto, menos contaminante.La posibilidad del reflotamiento es la más compleja y más costosa. El buque, de 39 metros de eslora, está hundido con la proa hacia arriba. Ésta dista sólo 12 metros de la superficie, pero la popa está a más de 50.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de enero de 2003

Más información